Playa de Santo Tomàs es un arenal extenso y familiar en la costa sur de Menorca, conocido por sus aguas tranquilas y arena fina. Ideal para el relax y disfrute de todas las edades, ofrece una completa infraestructura de servicios.
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Índice de contenidos
Introducción
Desde el momento en que pisamos la Playa de Santo Tomàs, en el encantador municipio de Es Migjorn Gran, supimos que habíamos encontrado uno de esos rincones de Menorca que te atrapan. Situada en la apacible costa sur de la isla, esta playa se presenta como un lienzo de arena dorada que se funde con las aguas turquesas del Mediterráneo. No es una cala escondida ni un paraje salvaje e inmaculado; al contrario, es una playa pensada para el disfrute, la comodidad y el relax de todos sus visitantes, especialmente de las familias que buscan un lugar seguro y con todas las facilidades.
Nosotros, como expertos en turismo de playas, siempre buscamos la esencia de cada destino, y en Santo Tomàs, esa esencia es la tranquilidad y la hospitalidad. Su arena fina y sus aguas poco profundas la convierten en un destino idílico para quienes viajan con niños, ofreciendo la paz mental que los padres tanto anhelan. Además, su proximidad a una zona residencial y hotelera no le resta un ápice de encanto, sino que complementa la experiencia con una amplia oferta de servicios al alcance de la mano. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, invitándonos a desconectar y a sumergirnos por completo en la serenidad menorquina.
Cómo llegar a Playa de Santo Tomàs
Llegar a la Playa de Santo Tomàs es sorprendentemente sencillo, una ventaja que apreciamos mucho cuando buscamos comodidad en nuestras escapadas. Esta playa, ubicada en la costa sur de Menorca, se encuentra en el término municipal de Es Migjorn Gran, un pueblo con mucho encanto interior. Desde el aeropuerto de Mahón (MAH), el trayecto en coche es de aproximadamente 25-30 minutos, recorriendo una distancia de unos 25 kilómetros. Nosotros solemos alquilar un coche al llegar a la isla, lo cual nos da total libertad para explorar, y para Santo Tomàs es la opción más práctica.
Para llegar, tomaremos la carretera general ME-1 en dirección a Ciutadella y, a la altura de Es Mercadal, nos desviaremos hacia Es Migjorn Gran por la ME-18. Una vez en el pueblo, encontraremos indicaciones claras que nos guiarán directamente a la zona de Santo Tomàs. La playa cuenta con un amplio parking público y gratuito, lo cual es un gran punto a favor, especialmente en los meses de temporada alta. Aunque puede llenarse, siempre hemos encontrado sitio, quizás teniendo que caminar unos pocos metros extra. También existe la opción de llegar en transporte público desde Mahón o Ciutadella, con líneas de autobús que operan con mayor frecuencia durante el verano. Sin embargo, para nosotros, la flexibilidad del coche es insuperable para aprovechar cada rincón de la isla.
La arena y el agua
Al hablar de la Playa de Santo Tomàs, no podemos dejar de enfatizar la calidad de su arena y la transparencia de sus aguas, que son, sin duda, dos de sus mayores atractivos. La arena es de un tono dorado pálido y muy fina, tan suave que invita a caminar descalzo durante horas. Es ideal para construir castillos de arena con los más pequeños o simplemente para tumbarse y sentir su calidez bajo el sol menorquín. Durante sus aproximadamente 650 metros de extensión, la arena se mantiene limpia y bien cuidada, un reflejo del compromiso de la zona con el turismo de calidad.
En cuanto al agua, es simplemente espectacular. Nos encontramos con un mar de aguas cristalinas y un color turquesa intenso que te invita a sumergirte al instante. Lo que más nos gusta, y lo que la hace tan atractiva para las familias, es su poca profundidad en la orilla. Se puede caminar bastantes metros mar adentro y el agua apenas cubre, lo que la convierte en un lugar extremadamente seguro para los niños y para aquellos que no se sienten muy cómodos nadando en aguas profundas. La ausencia de fuertes corrientes y la protección natural de la bahía contribuyen a que el mar esté generalmente en calma, ofreciendo un baño relajante y refrescante. Además, la claridad del agua permite ver el fondo arenoso con facilidad, lo que ya de por sí es un espectáculo.
Servicios e instalaciones
La Playa de Santo Tomàs destaca por su completa oferta de servicios e instalaciones, algo que nosotros valoramos enormemente cuando visitamos una playa con intención de pasar el día cómodamente. Aquí no echaremos nada en falta, lo que nos permite centrarnos únicamente en disfrutar del sol y el mar. Para empezar, la playa cuenta con socorristas durante la temporada alta, lo que nos brinda una gran tranquilidad, especialmente si viajamos con niños. La seguridad es siempre una prioridad, y en Santo Tomàs está garantizada.
En cuanto a la higiene y la comodidad, disponemos de duchas para quitarnos la arena y la sal después del baño, así como de baños/WC limpios y accesibles. Para aquellos que buscan la máxima relajación, hay servicio de alquiler de sombrillas y tumbonas, lo que nos evita tener que cargar con nuestro propio equipo. A lo largo del paseo marítimo que bordea la playa, encontraremos varios chiringuitos y restaurantes donde podemos disfrutar de una bebida refrescante, un helado o una comida completa con vistas al mar. La oferta gastronómica es variada, desde opciones más informales hasta restaurantes con platos más elaborados. Además, la playa es accesible para personas con movilidad reducida, con pasarelas de madera que facilitan el acceso a la arena y, en ocasiones, sillas anfibias disponibles. Para los más pequeños, hay una zona infantil cercana y la posibilidad de alquilar equipos para deportes acuáticos suaves, como patinetes o kayaks. Y, por supuesto, como ya mencionamos, un amplio parking para nuestros vehículos.
Mejor época para visitar
Elegir la mejor época para visitar la Playa de Santo Tomàs es clave para disfrutar al máximo de su encanto, y nosotros, basándonos en nuestra experiencia, tenemos nuestras preferencias. La temporada alta en Menorca, como en la mayoría de las islas baleares, abarca los meses de julio y agosto. Durante este periodo, la playa está en su máximo esplendor de servicios y ambiente, pero también es cuando encontraremos la mayor afluencia de gente. Si buscamos un ambiente animado, con todos los chiringuitos abiertos y la playa llena de vida, estos meses son ideales. Las temperaturas son cálidas, perfectas para el baño, y los días son largos, permitiendo aprovechar al máximo cada jornada.
Sin embargo, si nuestra prioridad es la tranquilidad y un clima más suave, nosotros recomendamos encarecidamente los meses de junio y septiembre. Durante junio, la isla ya está completamente despierta, con todos los servicios operativos, pero las playas, incluida Santo Tomàs, están mucho menos concurridas. El agua ya está a una temperatura agradable para el baño y el sol no es tan intenso como en pleno verano. Septiembre, por su parte, es un mes mágico: el mar sigue caliente, el clima es perfecto, y la afluencia de turistas disminuye considerablemente, ofreciendo una experiencia más relajada y auténtica. Incluso finales de mayo y principios de octubre pueden ser excelentes opciones para quienes buscan una paz absoluta, aunque algunos servicios en la playa podrían estar reducidos. Para nosotros, la primavera y el final del verano son momentos idílicos para saborear la Playa de Santo Tomàs en su máxima expresión de calma y belleza.
Actividades y deportes
Aunque la Playa de Santo Tomàs es un remanso de paz, no significa que no haya opciones para quienes buscan un poco más de actividad durante su estancia. Nosotros siempre nos animamos a explorar las posibilidades que nos ofrece el entorno, y aquí hay varias que nos gustan. Por supuesto, la actividad principal es el baño y la natación en sus aguas tranquilas y cristalinas, ideales para todas las edades. Para los más curiosos, hacer snorkel cerca de las zonas rocosas de los extremos de la playa puede revelar algo de vida marina, aunque no es un punto de buceo famoso, siempre es agradable ver algún pez.
Una de las actividades que más disfrutamos es caminar por la orilla o por el paseo marítimo que conecta Santo Tomàs con la vecina Platja de Binigaus y, si nos animamos, incluso hasta Son Bou. Este tramo del Camí de Cavalls, el antiguo sendero que rodea toda la isla de Menorca, nos ofrece unas vistas espectaculares y la oportunidad de descubrir calas más vírgenes. Es una caminata relativamente fácil y muy gratificante. Para los amantes de los deportes náuticos suaves, a menudo hay puestos de alquiler de kayaks, tablas de paddle surf (SUP) o patinetes de agua. Es una forma divertida de explorar la costa desde otra perspectiva y hacer un poco de ejercicio. Los niños también pueden disfrutar de actividades organizadas por los hoteles cercanos o simplemente jugando en la arena con sus cubos y palas. Aunque no es una playa para deportes extremos, su tranquilidad es perfecta para iniciarse en actividades acuáticas o simplemente disfrutar de un paseo relajado.
Para familias con niños
Si hay una playa en Menorca que consideramos ideal para familias con niños, esa es sin duda la Playa de Santo Tomàs. Nosotros, como padres y amantes de las playas, sabemos lo importante que es encontrar un lugar donde los pequeños puedan jugar y los adultos relajarse sin preocupaciones. Y Santo Tomàs cumple con creces todas estas expectativas. Lo primero que nos da una gran tranquilidad es la poca profundidad de sus aguas en la orilla, que se extiende bastantes metros. Esto permite que los niños chapoteen y jueguen de forma segura, sin riesgos de corrientes fuertes o desniveles bruscos. Podemos verlos divertirse mientras nosotros nos relajamos en la arena o bajo la sombrilla.
La arena fina y dorada es perfecta para construir castillos, hacer figuras o simplemente correr y jugar. Además, la playa cuenta con servicios de socorrismo durante la temporada alta, lo que añade un extra de seguridad. En el propio complejo de Santo Tomàs y en los hoteles cercanos, a menudo encontramos zonas infantiles con columpios y actividades programadas para los más jóvenes. Los chiringuitos y restaurantes a pie de playa ofrecen opciones de comida y bebida adaptadas para todos los gustos, y la comodidad de tener duchas y baños cerca es impagable con niños. La accesibilidad también es un punto fuerte, con paseos pavimentados y rampas que facilitan el acceso con carritos de bebé. En resumen, la Playa de Santo Tomàs está diseñada para que las vacaciones en familia sean sinónimo de diversión, seguridad y, sobre todo, cero estrés.
Qué hacer en los alrededores
Explorar los alrededores de la Playa de Santo Tomàs es una parte esencial de nuestra experiencia en Menorca, ya que la isla ofrece una riqueza cultural y natural que va más allá de sus playas. Nos encanta dedicar tiempo a descubrir los pueblos cercanos y los paisajes que nos rodean. A poca distancia se encuentra Es Migjorn Gran, el municipio al que pertenece la playa. Es un pueblo encantador, tranquilo y auténticamente menorquín, con sus casas blancas y calles estrechas. Merece la pena pasear por su centro, visitar la iglesia de Sant Cristòfol y sentarse en alguna de sus terrazas para tomar algo y sentir el ritmo pausado de la vida local.
Si nos apetece un cambio de aires, podemos dirigirnos hacia el oeste por el Camí de Cavalls y llegar a la Platja de Binigaus, una playa más virgen y natural, rodeada de acantilados y vegetación, ideal para una caminata escénica. Un poco más allá, nos espera la famosa Cala Galdana, con su impresionante bahía y una gran oferta de servicios, aunque más concurrida. Hacia el este, el mismo Camí de Cavalls nos lleva a la extensa Playa de Son Bou, la más larga de Menorca, con su sistema dunar y su zona de humedales de gran valor ecológico.
Para una excursión cultural, Ferreries es otro pueblo cercano que vale la pena visitar, conocido por su artesanía, especialmente el calzado. Y, por supuesto, no podemos olvidar las dos grandes ciudades de la isla: Ciutadella, al oeste, con su puerto histórico, su casco antiguo medieval y sus palacios señoriales; y Mahón, la capital, al este, con uno de los puertos naturales más grandes del mundo, sus mercados y museos. Ambas ofrecen una excelente oportunidad para sumergirse en la historia y la cultura menorquina, disfrutar de compras o cenar en un ambiente diferente. Las cuevas de Cala Morell o la Naveta des Tudons son también visitas arqueológicas muy interesantes que podemos combinar con un día de playa.
Qué hacer cuando llueve
Aunque en Menorca el sol suele ser el protagonista, siempre es bueno tener un plan B para esos días inesperados en los que el cielo decide abrirse. Si nos encontramos en la Playa de Santo Tomàs y la lluvia hace acto de presencia, no hay motivo para aburrirse. Nosotros siempre tenemos algunas opciones en mente para aprovechar el día al máximo, incluso con mal tiempo. La mejor alternativa es explorar las ciudades de la isla, que ofrecen una gran cantidad de actividades de interior.
Podemos dirigirnos a Ciutadella, a unos 25-30 minutos en coche, y perdernos por su precioso casco antiguo. Aquí podemos visitar la Catedral de Menorca, el Palacio Salort o el Palacio de Can Saura, que nos transportarán a otra época. Además, hay numerosas tiendas de artesanía y boutiques donde podemos buscar un recuerdo o simplemente curiosear. Otra excelente opción es visitar Mahón, la capital, a unos 30 minutos. Su Museo de Menorca es perfecto para aprender sobre la historia y la arqueología de la isla, y el Mercado del Pescado cubierto es un lugar vibrante donde degustar tapas y productos locales. También podemos aprovechar para hacer compras en sus calles comerciales o refugiarnos en alguna de sus acogedoras cafeterías. Si viajamos con niños, algunos hoteles en Santo Tomàs o en los complejos cercanos tienen zonas de juegos interiores o actividades organizadas. Y para una experiencia única, aunque no es estrictamente de 'mal tiempo', la famosa Cova d'en Xoroi (cueva en un acantilado) ofrece un espacio interior espectacular con vistas al mar, ideal para tomar una copa y disfrutar de la música, incluso si llueve un poco.
Hoteles recomendados
La zona de Santo Tomàs está muy bien equipada en cuanto a alojamiento, lo que la convierte en una base excelente para nuestras vacaciones en Menorca. Nosotros siempre recomendamos buscar opciones que se adapten a nuestro estilo de viaje, y aquí hay para todos los gustos. Predominan los hoteles de tamaño medio a grande, muchos de ellos orientados al turismo familiar, ofreciendo regímenes de todo incluido o media pensión. Estos establecimientos suelen contar con amplias piscinas, programas de animación para niños y adultos, y acceso directo o muy cercano a la playa, lo cual es una gran comodidad.
Para quienes buscan una experiencia más exclusiva o romántica, también encontramos algunos hoteles boutique o solo para adultos que ofrecen un ambiente más tranquilo y servicios personalizados. Estos suelen estar un poco más apartados del bullicio principal, pero siguen manteniendo una buena conexión con la playa. Otra opción muy popular en Santo Tomàs son los apartamentos turísticos y aparthoteles. Estos son ideales para familias o grupos que prefieren tener una cocina y más espacio, ofreciendo la flexibilidad de cocinar sus propias comidas a la vez que disfrutan de las instalaciones del complejo. Muchos de ellos tienen piscinas y jardines, y están a poca distancia a pie de la playa y los servicios.
Si preferimos una opción más económica o auténtica, podemos considerar alojarnos en el cercano pueblo de Es Migjorn Gran, donde encontraremos casas rurales o pequeños hostales con un encanto más local. Desde allí, la playa está a solo unos minutos en coche. La clave es elegir una zona que se ajuste a nuestras expectativas: si buscamos comodidad y servicios a pie de playa, Santo Tomàs es perfecta; si preferimos la autenticidad de un pueblo menorquín, Es Migjorn Gran es una excelente alternativa que nos permite disfrutar de la Playa de Santo Tomàs durante el día y la tranquilidad del interior por la noche.
Gastronomía de la zona
La gastronomía de Menorca es un pilar fundamental de cualquier visita, y en los alrededores de la Playa de Santo Tomàs tendremos excelentes oportunidades para deleitarnos con los sabores de la isla. Nosotros somos unos apasionados de la buena mesa, y la cocina menorquina nunca nos defrauda. Por supuesto, el pescado y el marisco fresco son los protagonistas indiscutibles, y en los restaurantes de Santo Tomàs y de los pueblos cercanos encontraremos una gran variedad de platos elaborados con productos del mar recién capturados.
No podemos irnos sin probar la famosa caldereta de llagosta, un guiso de langosta que es una auténtica delicia (aunque su precio suele ser elevado, vale la pena la experiencia). También nos encanta el arroz de la tierra, un plato tradicional hecho con trigo machacado, carne y verduras, que es una explosión de sabores. Otro clásico es la oliaigua, una sopa fría o caliente, dependiendo de la época, que a menudo se acompaña con higos o verduras. Y, por supuesto, no olvidemos el icónico queso de Mahón, con Denominación de Origen, que podemos encontrar en diferentes grados de curación; es perfecto para un aperitivo o como postre.
Para los amantes de la carne, la sobrassada menorquina es una exquisitez, ideal para untar en pan. En cuanto a los postres, los pastissets (pequeñas galletas de forma floral) y los amargos (dulces de almendra) son imprescindibles. En Santo Tomàs, encontraremos chiringuitos y restaurantes a pie de playa con opciones más informales, perfectas para una comida ligera. Si buscamos algo más elaborado, los restaurantes de Es Migjorn Gran o Ferreries ofrecen una cocina más tradicional y auténtica. Nosotros recomendamos preguntar a los locales por sus sitios favoritos; suelen esconder verdaderas joyas culinarias que no aparecen en las guías turísticas.
Fiestas locales
Menorca es una isla que vive sus tradiciones con gran fervor, y las fiestas locales son un espectáculo que, si tenemos la suerte de coincidir, nos sumergirá de lleno en la cultura menorquina. Aunque la Playa de Santo Tomàs es un lugar de relax, el municipio de Es Migjorn Gran, al que pertenece, celebra sus propias festividades con gran entusiasmo. La fiesta mayor de Es Migjorn Gran es la de Sant Cristòfol, que se celebra el último fin de semana de julio. Como en todas las fiestas de Menorca, los protagonistas son los caballos y sus jinetes, los 'caixers', que realizan el tradicional 'jaleo', donde los caballos saltan al ritmo de la música en la plaza del pueblo. Es un evento vibrante, lleno de alegría, música y tradición, que nosotros recomendamos encarecidamente presenciar al menos una vez.
Además de las fiestas de Sant Cristòfol, a lo largo del verano, los diferentes pueblos de Menorca celebran sus propias fiestas patronales, siguiendo un calendario que permite a los isleños y visitantes disfrutar de varias. Por ejemplo, las fiestas de Sant Jaume en Ferreries (finales de julio) o las de Sant Bartomeu en Ferreries (finales de agosto) son también muy populares y accesibles desde Santo Tomàs. Estas festividades son una oportunidad única para ver la esencia de la cultura menorquina, disfrutar de la música, el baile, la gastronomía local en las 'barracas' y sentir la energía de la gente. Es un contraste fascinante con la tranquilidad de la playa y una experiencia que enriquece enormemente el viaje.
Hospital cercano
La tranquilidad y la seguridad son aspectos que siempre consideramos primordiales al viajar, y saber que hay asistencia médica cercana nos aporta una gran paz mental. Desde la Playa de Santo Tomàs, el centro de salud más cercano para cualquier consulta menor o emergencia es el Centro de Salud de Es Migjorn Gran, ubicado en el propio pueblo, a unos 5-10 minutos en coche. Para casos que requieran una atención más especializada o una emergencia hospitalaria, el hospital de referencia en la isla es el Hospital Mateu Orfila, situado en Mahón. El trayecto hasta allí es de aproximadamente 25-30 minutos en coche, cubriendo una distancia de unos 25 kilómetros.
Siempre es aconsejable llevar consigo la tarjeta sanitaria europea o el seguro de viaje correspondiente. En caso de una emergencia grave, los servicios de socorrismo en la playa están capacitados para ofrecer los primeros auxilios y coordinar el traslado al centro médico adecuado. Nosotros siempre recomendamos tener a mano los números de emergencia locales (112) y la dirección del hospital principal, por si acaso. La infraestructura sanitaria en Menorca es moderna y eficiente, por lo que podemos estar tranquilos sabiendo que estamos bien cubiertos en caso de cualquier imprevisto de salud durante nuestra estancia en la Playa de Santo Tomàs.
Nuestra opinión personal
Después de haber visitado innumerables playas a lo largo y ancho de las costas españolas, la Playa de Santo Tomàs ocupa un lugar especial en nuestra lista de favoritas, especialmente cuando pensamos en unas vacaciones relajadas y familiares. Lo que más nos cautiva de este arenal en Es Migjorn Gran es la perfecta armonía entre su belleza natural y la comodidad de sus servicios. No es una playa para la aventura salvaje ni para el bullicio nocturno, y eso es precisamente lo que la hace tan atractiva para nosotros.
Nos encanta la sensación de seguridad que nos brindan sus aguas poco profundas y la presencia de socorristas, permitiendo que los niños jueguen con libertad mientras nosotros disfrutamos de la lectura o simplemente del sol. La arena fina y el agua cristalina son una delicia para los sentidos, y el ambiente general es de una calma contagiosa. Valoramos enormemente la accesibilidad y la facilidad para encontrar aparcamiento, así como la variedad de chiringuitos y restaurantes a pie de playa, que nos permiten alargar el día sin preocupaciones. Es un lugar donde podemos desconectar por completo del ritmo frenético del día a día y reconectar con la naturaleza y con nuestros seres queridos. La posibilidad de dar un paseo por el Camí de Cavalls hasta Binigaus o Son Bou añade un toque de exploración que siempre agradecemos. En resumen, la Playa de Santo Tomàs es, para nosotros, un refugio de paz y un ejemplo de cómo una playa con servicios puede mantener su encanto y ofrecer una experiencia auténtica y memorable.
Conclusión
En resumen, la Playa de Santo Tomàs en Es Migjorn Gran, Menorca, es mucho más que un simple arenal; es un destino vacacional completo que promete tranquilidad, diversión y comodidad para todos. Desde sus aguas cristalinas y poco profundas hasta su arena fina y dorada, cada detalle está pensado para el disfrute de las familias y de aquellos que buscan un remanso de paz. Nosotros hemos encontrado en ella el equilibrio perfecto entre la belleza natural de la isla y una infraestructura de servicios de primera calidad, que incluye socorristas, duchas, restaurantes y una excelente accesibilidad.
Os animamos encarecidamente a descubrir este rincón de Menorca, ya sea para un día de sol y mar o para establecer vuestro campamento base y explorar la riqueza de la isla. La facilidad de acceso, la seguridad para los niños y la amabilidad de su entorno la convierten en una elección acertada. Así que, si estáis planificando vuestra próxima escapada a las Baleares, no olvidéis incluir la Playa de Santo Tomàs en vuestro itinerario. Estamos seguros de que, al igual que nosotros, os llevaréis un recuerdo imborrable de este pequeño paraíso menorquín.