Las 10 playas más románticas de España para san valentín

Las mejores playas para celebrar San Valentín

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Las mejores playas para celebrar San Valentín

Celebrar San Valentín no tiene por qué limitarse a cenas y regalos convencionales. Para quienes buscan una experiencia diferente, la costa española ofrece un escenario inmejorable. Aunque febrero no invita a bañarse en la mayor parte del país, sí que propone una forma distinta de disfrutar del mar: con más calma, intimidad y una luz invernal que transforma los paisajes. Una escapada a la playa en esta época del año es una oportunidad para conectar de verdad, lejos de las multitudes del verano.

Desde nuestra experiencia recorriendo el litoral, hemos comprobado que muchas playas revelan su faceta más especial durante la temporada baja. Los paseos por la orilla se vuelven más tranquilos, los atardeceres parecen durar más y el sonido de las olas es la única banda sonora. Se trata de redescubrir lugares conocidos o explorar nuevos rincones que en agosto serían inaccesibles. Es el momento perfecto para disfrutar de la naturaleza, de una buena comida en un pueblo costero y, sobre todo, de la compañía.

Por eso, hemos preparado esta guía con una selección de diez playas que consideramos perfectas para una escapada romántica. No solo hemos valorado su belleza, que es indiscutible, sino también el ambiente que las rodea, las posibilidades que ofrecen para una pareja y esa sensación de estar en un lugar especial. Desde la costa salvaje del norte hasta las calas resguardadas del Mediterráneo, aquí encontraréis opciones para todos los gustos, pensadas para crear recuerdos duraderos.

¿qué convierte una playa en un destino romántico?

Antes de sumergirnos en la lista, queríamos compartir los criterios que hemos seguido. Para nosotros, una playa romántica va más allá de la simple belleza. Buscamos lugares que inspiren intimidad, que ofrezcan paisajes que inviten a la contemplación y que tengan un 'algo' especial. Hemos valorado aspectos como:

El entorno natural: Acantilados imponentes, formaciones rocosas singulares o dunas interminables que creen un escenario memorable.
La sensación de aislamiento: Playas que, sobre todo en temporada baja, permiten sentirse alejado del mundo.
Atardeceres espectaculares: Un clásico que nunca falla. Hemos seleccionado lugares donde la puesta de sol es un verdadero espectáculo.
Pueblos con encanto cercanos: La experiencia se completa con un buen alojamiento y restaurantes acogedores en localidades cercanas.

Con estos puntos en mente, hemos recorrido la geografía española para traeros nuestra selección.

Playas para un san valentín en el cantábrico

El norte de España en invierno tiene un carácter fuerte y una belleza melancólica que resulta muy atractiva. El mar Cantábrico muestra su poder y los paisajes se tiñen de verdes y grises intensos. Es un romanticismo diferente, más salvaje y auténtico.

Playa de las catedrales, lugo

Este tramo de la costa de Lugo es famoso por sus arcos de roca de más de 30 metros de altura, que recuerdan a los arbotantes de una catedral gótica. Pasear bajo ellos durante la bajamar es una experiencia realmente impresionante. En febrero, la afluencia de gente es mucho menor que en verano, lo que permite disfrutar del lugar con la calma que merece.

Lo cierto es que caminar de la mano por sus pasillos de arena, descubriendo cuevas y grutas, es un plan muy especial. La clave es consultar la tabla de mareas para asegurarse de visitar la playa en el momento de marea baja. Aunque en verano se necesita reserva para acceder, en estas fechas suele ser más sencillo. El único inconveniente es el tiempo, que puede ser lluvioso y frío, pero eso también forma parte de su atmósfera.

Playa del silencio, Asturias

Su nombre lo dice todo. Esta playa es un anfiteatro natural de una belleza abrumadora, protegida por altos acantilados que la aíslan del ruido y del viento. No es una playa de arena fina, sino de cantos rodados, por lo que no es el lugar ideal para tumbarse, pero sí para sentarse a admirar el paisaje.

Desde el mirador superior, las vistas son espectaculares. Bajar por el sendero y las escaleras hasta la orilla ya es parte de la aventura. Una vez abajo, la sensación de paz es total. Es un lugar perfecto para parejas que buscan desconectar y disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. El acceso puede resultar un poco complicado para personas con movilidad reducida, un detalle a considerar.

Escapadas románticas a las islas Baleares

Las Baleares en invierno son otro mundo. Las islas recuperan su ritmo pausado y sus calas más famosas se vacían, ofreciendo una estampa que pocos conocen. El clima, más suave que en la península, permite disfrutar de largos paseos bajo el sol.

Caló des moro, mallorca

En verano, encontrar un hueco en esta pequeña cala es una misión casi imposible. Sin embargo, en San Valentín, es muy probable que podáis disfrutar de sus aguas increíblemente turquesas casi en soledad. Rodeada de acantilados y pinos, parece una piscina natural.

El acceso requiere una caminata de unos 15 minutos desde el aparcamiento, pero el esfuerzo vale la pena. No hay servicios de ningún tipo, lo que refuerza su aspecto virgen. Es el rincón perfecto para llevar un pequeño pícnic y disfrutar de unas horas de tranquilidad. La verdad es que su belleza es tal que impacta en cualquier época del año.

Cala macarelleta, menorca

Junto a su hermana mayor, Macarella, es una de las postales más icónicas de Menorca. Sus aguas de un azul claro intenso y su arena blanca la convierten en un lugar de ensueño. En febrero, recorrer el tramo del Camí de Cavalls que une ambas calas es un plan inmejorable.

El contraste del azul del mar con el verde de los pinos que la rodean es precioso. Sentarse en la arena a escuchar el suave oleaje sin nadie alrededor es un lujo. Hay que considerar que, al ser tan famosa, es posible que os encontréis con otros senderistas, pero nada que ver con la masificación estival.

Playa de ses illetes, formentera

Considerada una de las mejores playas del mundo, Ses Illetes es un espectáculo en cualquier estación. Esta lengua de arena blanca se adentra en un mar de tonos turquesas que recuerdan al Caribe. Caminar por la orilla, con agua a ambos lados, es una sensación única.

Formentera en invierno es la definición de paz. Alquilar una bicicleta o una moto y recorrer la isla para terminar el día viendo el atardecer desde Ses Illetes es un plan redondo. El principal inconveniente es la logística y el coste: llegar a Formentera implica coger un ferry desde Ibiza, y los precios en la isla suelen ser elevados, aunque más contenidos que en temporada alta.

El sur: romance entre dunas y calas volcánicas

Andalucía ofrece un clima más benigno en febrero y paisajes que van desde dunas infinitas hasta calas de origen volcánico. Es un destino ideal para quienes buscan un poco de sol invernal.

Playa de bolonia, cádiz

Bolonia es mucho más que una playa. Es un paisaje completo. Su enorme duna, declarada Monumento Natural, es impresionante. Subir hasta la cima para contemplar las vistas de la playa y, en días claros, de la costa de África, es una actividad obligada. El atardecer desde allí arriba es simplemente inolvidable.

Además, a pie de playa se encuentran las ruinas romanas de Baelo Claudia, muy bien conservadas. Esta combinación de naturaleza, historia y playas kilométricas la hace muy especial. El único 'pero' de la zona es el viento de levante, que cuando sopla con fuerza puede hacer la estancia en la playa algo incómoda.

Playa de mónsul, almería

Situada en el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata, Mónsul es famosa por su enorme roca de origen volcánico en medio de la arena, un icono que ha aparecido en varias películas. Su arena oscura y las formaciones de lava que la rodean le dan un aspecto casi lunar.

Es una playa salvaje, sin servicios, a la que se accede por una pista de tierra. Esa sensación de estar en un lugar remoto y diferente es parte de su atractivo. Es perfecta para parejas aventureras que disfrutan de los paisajes áridos y espectaculares. Recomendamos llevar agua y algo de comer, ya que el pueblo más cercano está a varios kilómetros.

Un san valentín diferente en las Canarias y la costa brava

Completamos la lista con dos opciones muy distintas: el clima primaveral de Canarias y el encanto de los pueblos y calas de la Costa Brava.

Playa de papagayo, lanzarote

En el sur de Lanzarote, dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, se esconde un conjunto de calas conocidas como las Playas de Papagayo. La principal, con su forma de media luna, es la más famosa, pero explorando un poco se pueden encontrar rincones más íntimos.

Su arena dorada contrasta con el agua de color esmeralda y el paisaje volcánico y desértico. Aquí el buen tiempo está casi garantizado, incluso en febrero. El acceso es por una pista de tierra y hay que pagar una pequeña tasa por vehículo, pero la recompensa es un día de playa en un entorno protegido y espectacular.

Cala d'aiguablava, girona

La Costa Brava en invierno es una delicia. Aiguablava, cerca del precioso pueblo de Begur, es una de sus calas más bonitas. Su nombre ('agua azul' en catalán) le hace justicia. Al estar muy resguardada, sus aguas suelen estar tranquilas.

Es ideal para combinar un paseo por la playa con una visita a los pueblos medievales del interior del Empordà, como Pals o Peratallada. En la propia cala hay algunos restaurantes donde se come muy bien con vistas al mar. Su principal punto débil es su tamaño reducido y el aparcamiento, que es limitado y de pago, aunque en febrero es más fácil encontrar sitio.

Una opción urbana con encanto

Playa de la concha, san sebastián

No todas las playas románticas tienen que ser salvajes y aisladas. La Concha es, para nosotros, una de las playas urbanas más elegantes y bonitas del mundo. Su bahía perfectamente dibujada, con la isla de Santa Clara en el centro y los montes Urgull e Igeldo en los extremos, es un escenario de película.

El plan perfecto aquí es un largo paseo por su barandilla blanca, bajar a la arena si la marea lo permite, y terminar la jornada disfrutando de los famosos 'pintxos' en el Casco Viejo de la ciudad. Combina la belleza del mar con una oferta cultural y gastronómica de primer nivel. No tiene la intimidad de una cala perdida, pero su romanticismo es innegable.

Consejos para vuestra escapada de san valentín

Consultad el tiempo: Especialmente si viajáis al norte, el tiempo puede ser muy variable. Llevad ropa de abrigo y un chubasquero.
Alojamiento con vistas: Buscad un hotel o apartamento con vistas al mar. Despertar con el sonido de las olas no tiene precio.
Reservad restaurante: Aunque sea temporada baja, en San Valentín algunos de los restaurantes más demandados pueden llenarse. Si tenéis uno en mente, es mejor reservar.
Calzado cómodo: Muchas de estas playas requieren caminar un poco para llegar. Unas buenas zapatillas son imprescindibles.

Esperamos que esta selección os sirva de inspiración. Lo importante, al final, es elegir un lugar que os guste a ambos y centrarse en disfrutar del tiempo juntos. La costa española ofrece infinidad de rincones con encanto esperando a ser descubiertos, también en invierno.

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