Playa de Benijo es una joya salvaje de arena negra volcánica, famosa por sus impresionantes roques y su ubicación remota en el Parque Rural de Anaga, ofreciendo un paisaje dramático y virgen.
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Sobre esta playa
Índice de contenidos
Introducción
Nos adentramos hoy en uno de esos rincones de las playas Tenerife que nos roban el aliento, un lugar donde la naturaleza se expresa en su estado más puro y salvaje: la Playa de Benijo. Ubicada en el corazón del majestuoso Parque Rural de Anaga, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, esta playa es mucho más que un simple arenal; es una experiencia, un viaje a la esencia volcánica y atlántica de la isla.
La Playa de Benijo es célebre por su espectacular arena negra volcánica, un lienzo oscuro que contrasta de forma sublime con el azul intenso del océano y el verde esmeralda de la exuberante vegetación de Anaga. Pero lo que realmente la convierte en un icono son sus imponentes roques, especialmente el Roque Benijo y el Roque La Rapadura, que emergen desafiantes del mar, esculpidos por milenios de viento y olas. Este paisaje dramático y virgen la convierte en un destino predilecto para fotógrafos, aventureros y aquellos que buscan desconectar del bullicio y sentir la fuerza incontenible de la naturaleza. No esperemos encontrar aquí las comodidades de una playa urbana; Benijo nos invita a la aventura y al respeto por su entorno.
Cómo llegar a Playa de Benijo
Llegar a la Playa de Benijo ya es, en sí mismo, parte de la aventura. La ruta nos lleva a través de la sinuosa y pintoresca carretera de Anaga (la TF-12), una vía que serpentea entre barrancos profundos y cumbres cubiertas por el bosque de laurisilva, ofreciéndonos vistas espectaculares a cada curva. Desde Santa Cruz de Tenerife o La Laguna, tomaremos dirección hacia Taganana, el último núcleo habitado antes de adentrarnos en la zona más remota.
Una vez que nos acercamos a la zona, el acceso a la playa propiamente dicha requiere un esfuerzo adicional. El parking es limitado y se reduce a pequeños espacios durante la carretera, cerca de los pocos restaurantes y chiringuitos que se asoman al acantilado. Desde allí, el descenso a la arena se realiza por un sendero empinado, en ocasiones con escaleras irregulares, que nos exige un calzado adecuado y cierta condición física. Este camino, aunque desafiante, nos recompensa con vistas cada vez más impresionantes de la playa y sus roques a medida que nos acercamos. Es una caminata que nos prepara para la majestuosidad que nos espera abajo.
La arena y el agua
La arena de Playa de Benijo es una de sus características más distintivas: un manto de arena negra volcánica, testimonio de la rica historia geológica de Tenerife. Su textura es generalmente fina, aunque en algunas zonas puede mezclarse con pequeñas piedras y guijarros pulidos por el constante vaivén de las olas. Caminar sobre ella es una sensación única, especialmente cuando el sol calienta sus granos oscuros.
El agua, por su parte, es cristalina y tentadora, invitándonos a sumergirnos en el Atlántico. Sin embargo, debemos tener una precaución extrema. La Playa de Benijo está expuesta directamente a la fuerza del océano Atlántico, lo que se traduce en olas fuertes y corrientes que pueden ser peligrosas, especialmente en días de mar revuelto. No es una playa para un baño tranquilo o para nadadores inexpertos. Aquí la naturaleza manda, y es fundamental respetarla. No cuenta con servicio de socorrismo, por lo que la responsabilidad es enteramente nuestra. Si decidimos bañarnos, siempre debemos hacerlo con la máxima cautela y sin alejarnos demasiado de la orilla.
Servicios e instalaciones
Como ya hemos mencionado, la Playa de Benijo es una playa salvaje y, como tal, carece de los servicios e instalaciones que encontramos en playas más urbanizadas. No esperemos duchas, baños públicos, alquiler de sombrillas o tumbonas directamente en la arena. La belleza de Benijo reside precisamente en su estado natural y virgen, lo que implica que debemos ir completamente preparados con todo lo que podamos necesitar: agua, comida, toallas, protector solar y una bolsa para recoger nuestros residuos.
No obstante, la civilización no está del todo ausente. En la carretera que discurre por encima de la playa, a pocos minutos a pie del inicio del sendero de bajada, encontramos algunos chiringuitos y restaurantes muy populares, como El Frontón o Casa África. Estos establecimientos son famosos por su gastronomía canaria y, sobre todo, por sus impresionantes vistas panorámicas de la playa y los roques, especialmente al atardecer. Son el lugar ideal para reponer fuerzas después de la aventura, disfrutando de un buen pescado fresco mientras contemplamos el espectáculo natural. El parking, aunque limitado y a veces caótico, se organiza en los arcenes de la carretera en las proximidades de estos locales.
Mejor época para visitar
Gracias al envidiable clima de Tenerife, la Playa de Benijo puede visitarse prácticamente todo el año. La temperatura del aire y del agua suele ser agradable, lo que nos permite disfrutar de su encanto en cualquier estación. Sin embargo, hay matices que podemos considerar según nuestras preferencias.
Durante los meses de verano, la afluencia de visitantes suele ser mayor, y el sol brilla con intensidad, ideal para tomar el sol (siempre con protección). En esta época, las olas pueden ser algo más suaves, aunque la fuerza del Atlántico nunca desaparece del todo. Para los surfistas, los meses de otoño e invierno suelen ser los más atractivos, ya que las borrascas atlánticas traen consigo olas más grandes y potentes, creando condiciones óptimas para la práctica de este deporte. Fuera de la temporada alta, la playa suele estar menos concurrida, lo que nos permite disfrutar de una mayor sensación de paz y aislamiento. Independientemente de la época, siempre es aconsejable consultar la previsión meteorológica y el estado del mar antes de planificar nuestra visita, evitando los días de mucho viento o de mar excesivamente picado para nuestra seguridad y disfrute. Los atardeceres, con sus cielos teñidos de fuego sobre el Atlántico y los roques, son un espectáculo garantizado en cualquier momento del año.
Actividades y deportes
La Playa de Benijo es un paraíso para ciertas actividades, principalmente aquellas que abrazan su naturaleza salvaje y desafiante. La actividad estrella aquí es, sin duda, el surf. Sus olas potentes y constantes la han convertido en uno de los puntos favoritos para los surfistas más experimentados de la isla. Si somos aficionados a este deporte y tenemos el nivel adecuado, Benijo nos ofrecerá una experiencia inolvidable. Sin embargo, no es un lugar para principiantes debido a la fuerza del mar y la ausencia de servicios de seguridad.
Más allá del surf, la playa y sus alrededores son un escenario perfecto para el senderismo. El Parque Rural de Anaga está salpicado de multitud de senderos que nos permiten explorar su riqueza natural, y muchos de ellos nos ofrecen espectaculares vistas de la costa o incluso nos llevan a calas vecinas. La aventura de descender y ascender a la playa ya es una pequeña ruta de senderismo en sí misma. Por supuesto, la fotografía es otra actividad imprescindible en Benijo. Los contrastes de la arena negra, el mar, los roques y la luz cambiante crean composiciones artísticas a cada paso, especialmente al amanecer o al atardecer. Finalmente, para muchos, la principal actividad es simplemente el relax y la desconexión. Sentarse en la arena, escuchar el rugido de las olas y contemplar la inmensidad del paisaje es una terapia en sí misma, una oportunidad para reconectar con la naturaleza en su estado más puro y sentir la energía de este lugar mágico.
Para familias con niños
Si bien la Playa de Benijo es un lugar de una belleza innegable y una experiencia única, debemos ser honestos: no es la playa ideal para familias con niños pequeños. Hay varias razones que nos llevan a esta conclusión, y es importante tenerlas en cuenta para evitar sorpresas o situaciones de riesgo.
En primer lugar, el acceso. La bajada a la playa es un sendero empinado y, en ocasiones, con escaleras irregulares que pueden resultar complicadas de transitar con carritos de bebé, o incluso para niños pequeños que se cansan fácilmente. En segundo lugar, y quizás lo más importante, son las condiciones del mar. Las olas fuertes y las corrientes que caracterizan a Benijo la hacen peligrosa para el baño de los más pequeños. No hay socorristas ni zonas de baño protegidas, y el riesgo de ser arrastrado por una ola o una corriente es real. La falta de servicios como baños, duchas o zonas de juego también la hace menos práctica para las necesidades de una familia.
Si viajamos con niños y buscamos una experiencia de playa más segura y cómoda en Tenerife, les recomendamos optar por otras opciones más adecuadas para familias, como la cercana Playa de Las Teresitas, con sus aguas tranquilas y todos los servicios, o incluso la Playa de Las Gaviotas si buscan algo más natural pero con acceso más sencillo. Si aún así desean visitar Benijo con niños mayores, la vigilancia debe ser extrema, permitiéndoles jugar solo en la orilla y bajo nuestra atenta mirada, y siempre explicando los peligros del mar.
Qué hacer en los alrededores
La ubicación de la Playa de Benijo en el Parque Rural de Anaga nos abre un abanico de posibilidades para explorar uno de los entornos naturales más impresionantes y mejor conservados de Tenerife. Más allá de la playa, la zona es un tesoro para los amantes de la naturaleza y la cultura.
El Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es un paraíso para el senderismo. Podemos perdernos en sus senderos que atraviesan antiguos bosques de laurisilva, reliquias de la Era Terciaria, como el famoso Bosque Encantado o el sendero del Pijaral (este último requiere permiso previo por su fragilidad). Los miradores son otro de los grandes atractivos: el Mirador de la Jardina, el Mirador de Cruz del Carmen o el Mirador del Bailadero nos ofrecen vistas panorámicas de la abrupta geografía del parque, del océano y, en días claros, de otras islas. No podemos dejar de visitar los pequeños pueblos y caseríos de la zona, como Taganana, Almáciga o Afur, donde el tiempo parece haberse detenido y podemos apreciar la arquitectura tradicional canaria y un ritmo de vida pausado. En Taganana y las cercanas playas de Almáciga y Roque de las Bodegas, encontraremos restaurantes donde degustar el pescado fresco de la zona en un ambiente marinero. Estas últimas playas, aunque también de arena negra, suelen ser algo más accesibles y cuentan con más servicios que Benijo, siendo una buena alternativa para un baño más tranquilo. Explorar Anaga es sumergirse en la historia, la geología y la biodiversidad de Tenerife, una experiencia que complementa a la perfección la visita a Benijo.
Qué hacer cuando llueve
Aunque Tenerife es conocida por su 'eterna primavera', el norte de la isla y, en particular, la zona de Anaga, puede recibir precipitaciones, especialmente en los meses de invierno. Pero que la lluvia no nos desanime; la isla ofrece numerosas opciones para disfrutar bajo techo. Si el día se presenta lluvioso, podemos aprovechar para explorar la capital, Santa Cruz de Tenerife, o la histórica ciudad de La Laguna.
En Santa Cruz de Tenerife, tenemos varias opciones culturales. Podríamos visitar el Museo de la Naturaleza y el Hombre (MUNA), que alberga una impresionante colección de restos guanches y exposiciones sobre la flora y fauna de Canarias, o el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), un centro cultural de arquitectura vanguardista con exposiciones de arte contemporáneo, biblioteca y cine. El icónico Auditorio de Tenerife de Santiago Calatrava es otra maravilla arquitectónica que merece una visita, y a menudo ofrece espectáculos y conciertos. Si preferimos las compras, los centros comerciales como el Meridiano o Añaza Carrefour nos ofrecen una amplia variedad de tiendas. En La Laguna, declarada Patrimonio de la Humanidad, podemos pasear por sus calles porticadas, visitar la majestuosa Catedral, la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción o el Palacio de Nava, sumergiéndonos en su rica historia colonial. Y, por supuesto, un día de lluvia es la excusa perfecta para refugiarnos en un acogedor guachinche y disfrutar de la rica gastronomía canaria con un buen vino local.
Hoteles recomendados
Es importante recalcar que, dada la naturaleza salvaje y protegida de la Playa de Benijo y sus alrededores inmediatos, no encontraremos hoteles ni grandes complejos turísticos directamente en la zona. Esto forma parte de su encanto y su compromiso con la conservación del paisaje. Sin embargo, existen excelentes opciones de alojamiento en las cercanías o en localidades a poca distancia, que nos permitirán disfrutar de Anaga y de la isla en general.
Para aquellos que buscan una experiencia inmersiva en la naturaleza y la tranquilidad, recomendamos optar por alojamientos rurales en los caseríos de Anaga, como Taganana, Chinamada o Las Carboneras. Aquí encontraremos encantadoras casas rurales y apartamentos que nos permitirán vivir la esencia del lugar, despertar con vistas espectaculares y disfrutar de la paz del entorno. Son perfectos para los amantes del senderismo y la desconexión. Si preferimos la comodidad de un hotel urbano y tener más opciones de ocio y restauración, la capital, Santa Cruz de Tenerife, ofrece una amplia gama de hoteles, desde económicos hasta de lujo, siendo una excelente base para explorar tanto la ciudad como el norte de la isla. Otra opción fantástica es alojarse en La Laguna, donde encontraremos hoteles con encanto ubicados en edificios históricos, que nos permitirán disfrutar de la atmósfera colonial de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. La elección dependerá de nuestro estilo de viaje: naturaleza y autenticidad en Anaga, o vibración urbana y cultural en Santa Cruz de Tenerife o La Laguna.
Gastronomía de la zona
La gastronomía de la zona de Anaga y la costa norte de Tenerife es un auténtico placer para el paladar, basada en productos frescos del mar y de la tierra. Si visitamos la Playa de Benijo, es casi una obligación culminar la experiencia con una buena comida en los alrededores.
La especialidad indiscutible es el pescado fresco. Los restaurantes de Taganana, Almáciga y, especialmente, los de Roque de las Bodegas son famosos por servir el 'pescado del día' recién capturado, preparado a la plancha, frito o 'a la espalda'. No podemos irnos sin probar las icónicas papas arrugadas con mojo, ese plato tan sencillo como delicioso de patatas cocidas con su piel y servidas con las salsas canarias por excelencia: el mojo rojo (picón) y el mojo verde (de cilantro o perejil). Otros platos típicos que podemos encontrar son el gofio escaldado, una crema densa a base de gofio (harina de cereales tostados) que se sirve con caldo de pescado, o el sancocho canario, un guiso de pescado salado con papas y batata. Para acompañar, los vinos de Anaga, con denominación de origen y producidos en las laderas volcánicas de la comarca, son una excelente elección. Y para una experiencia más auténtica y económica, podemos buscar un guachinche, establecimientos familiares que ofrecen comida casera y vino de la propia cosecha. Cerca de Benijo, los chiringuitos como El Frontón o Casa África son perfectos para disfrutar de estas delicias con vistas inmejorables, mientras que en Roque de las Bodegas encontraremos una mayor variedad de restaurantes a pie de playa.
Fiestas locales
La zona de Santa Cruz de Tenerife y Anaga, como buena parte de la isla, vive sus tradiciones con intensidad a través de sus fiestas locales. Si nuestra visita coincide con alguna de ellas, tendremos la oportunidad de sumergirnos aún más en la cultura canaria.
La fiesta por excelencia que atrae a gente de todo el mundo es el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, que se celebra entre febrero y marzo. Es uno de los carnavales más grandes y espectaculares del mundo, con desfiles, concursos de murgas y comparsas, y una explosión de color y alegría que dura semanas. Aunque no es exclusivo de Anaga, su influencia se siente en toda la isla. En cuanto a festividades más ligadas a la costa y el mar, las Fiestas de San Juan (la noche del 23 al 24 de junio) se celebran con hogueras en muchas playas, incluyendo algunas del norte, marcando el solsticio de verano con rituales de purificación. Las Fiestas de la Candelaria, patrona de Canarias, se celebran el 14 y 15 de agosto en Candelaria, atrayendo a miles de peregrinos, y aunque no en Anaga, es una festividad de gran arraigo insular. Más localmente, en Taganana y otros pueblos de Anaga, se celebran las fiestas patronales en honor a sus santos, como San Bartolomé en agosto en Taganana, con procesiones, verbenas y actividades tradicionales que nos permiten conocer el folclore y la vida comunitaria de la zona. Pequeñas romerías y verbenas populares salpican el calendario anual, ofreciendo siempre una excusa para la celebración y el encuentro.
Hospital cercano
La Playa de Benijo, al ser una playa remota y salvaje, no cuenta con servicios de emergencia inmediatos. En caso de una urgencia médica grave, es crucial saber dónde acudir. Los principales centros hospitalarios de referencia en Tenerife se encuentran en la capital y en La Laguna.
El hospital más cercano y de mayor envergadura sería el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), ubicado en Santa Cruz de Tenerife. El trayecto desde Benijo hasta este hospital puede oscilar entre 45 y 60 minutos en coche, dependiendo del tráfico y las condiciones de la carretera de Anaga. Otra opción importante es el Hospital Universitario de Canarias (HUC), situado entre Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, con un tiempo de trayecto similar. Para atenciones primarias o menos graves, el consultorio local de Taganana o el Centro de Salud de San Andrés serían las opciones más próximas, aunque su capacidad es limitada. Siempre recomendamos llevar un pequeño botiquín de primeros auxilios y, en caso de cualquier incidente serio, llamar inmediatamente al 112 para activar los servicios de emergencia, que podrán coordinar la asistencia más adecuada y el traslado si fuera necesario. La prevención y la cautela son nuestras mejores aliadas en un entorno tan natural y alejado como Benijo.
Nuestra opinión personal
Desde nuestra perspectiva como amantes del turismo de playas, la Playa de Benijo no es solo una playa, es una experiencia transformadora. Es un lugar que nos desafía a salir de nuestra zona de confort y a conectar con la naturaleza en su estado más puro y a veces indomable. No es para todos; si buscamos arena dorada, aguas tranquilas para niños y servicios a pie de playa, hay otras opciones en Tenerife que cumplirán mejor esas expectativas. Pero si lo que anhelamos es la autenticidad, la belleza salvaje, paisajes que quitan el aliento y la sensación de estar en un rincón casi virgen del planeta, entonces Benijo es nuestro destino.
El esfuerzo de llegar, las curvas de la carretera de Anaga y el sendero de bajada, se ven ampliamente recompensados por la majestuosidad que encontramos al pisar su arena negra. La imagen de los roques emergiendo del Atlántico es una postal que se graba en la memoria. Es un paraíso para fotógrafos que buscan capturar la luz mágica de los amaneceres y atardeceres, y un templo para surfistas que persiguen la ola perfecta. Para nosotros, Benijo es un recordatorio de la inmensa belleza de nuestro planeta y de la importancia de preservar estos tesoros naturales. Es un lugar para sentirse pequeño ante la grandeza del océano y las montañas, para respirar aire puro y para dejar que el rugido de las olas nos limpie el alma. Una visita a Benijo es un acto de amor por la naturaleza y una aventura que recomendamos encarecidamente a los espíritus más intrépidos.
Conclusión
En resumen, la Playa de Benijo se erige como un icono inconfundible de la costa norte de Tenerife y una de las playas Tenerife más espectaculares. Su singular belleza, marcada por la arena negra volcánica, los imponentes roques y la fuerza indomable del océano Atlántico, la convierte en un destino imprescindible para el viajero que busca algo más que un simple día de sol y mar. Es una invitación a la aventura, a la fotografía de paisajes impactantes, y a la conexión profunda con un entorno natural privilegiado dentro del Parque Rural de Anaga.
Aunque sus condiciones de acceso y la ausencia de servicios la hacen menos adecuada para el turismo familiar convencional, para los espíritus aventureros, los amantes del surf y aquellos que valoran la tranquilidad y la autenticidad de un paraje virgen, Benijo es un verdadero paraíso. Nos llevamos de ella no solo imágenes imborrables, sino también la sensación de haber visitado un lugar donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor, recordándonos la importancia de su conservación. Si buscamos una experiencia de playa diferente, salvaje y profundamente evocadora en Santa Cruz de Tenerife, la Playa de Benijo nos espera para ofrecernos un recuerdo imborrable de la magia canaria.