Playa de Llevant, en Formentera, es un extenso arenal de arena blanca y aguas turquesas, ideal para quienes buscan tranquilidad y belleza natural en el Parque Natural de Ses Salines.
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Índice de contenidos
Introducción
Desde que pusimos un pie en Formentera, supimos que nos esperaba algo especial. Y entre sus joyas, la Playa de Llevant es, sin duda, una de las más relucientes. Situada en la costa este de la isla, dentro del Parque Natural de Ses Salines, Llevant nos ofrece una experiencia de playa que equilibra a la perfección la belleza salvaje con la comodidad de algunos servicios esenciales. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, donde el azul del mar se funde con el blanco inmaculado de la arena, creando un paisaje que invita a la desconexión total.
Esta playa, a menudo considerada la hermana gemela de la famosa Illetes por su proximidad y similitud paisajística, tiene, sin embargo, su propia personalidad. Aunque comparte las mismas aguas cristalinas y la arena fina, Llevant tiende a ser un poco más tranquila, ofreciendo más espacio para estirar la toalla y disfrutar del sol sin aglomeraciones excesivas, incluso en temporada alta. Es un destino predilecto para aquellos que buscan una playa en Formentera donde la naturaleza sea la protagonista y el sonido de las olas el único hilo musical.
Nosotros la consideramos un verdadero tesoro de las playas Baleares, un rincón donde la magia de Formentera se manifiesta en cada grano de arena y en cada ola que acaricia la orilla. Prepárense para sumergirse en la serenidad y la belleza de un lugar que, estamos seguros, se quedará grabado en su memoria mucho después de que terminen sus vacaciones.
Cómo llegar a Playa de Llevant
Llegar a la Playa de Llevant es parte de la aventura de Formentera, una isla a la que solo se accede en ferry desde Ibiza. Una vez en el puerto de La Savina, en Formentera, tenemos varias opciones para movernos por la isla y alcanzar esta maravillosa playa. La forma más popular y recomendable es alquilar una moto o una bicicleta. Formentera es una isla pequeña y relativamente plana, lo que la hace ideal para explorarla sobre dos ruedas, sintiendo la brisa marina y disfrutando del paisaje.
Desde La Savina, tomaremos la carretera principal en dirección a Sant Francesc Xavier y luego seguiremos las indicaciones hacia Illetes y Llevant. Ambas playas se encuentran en la misma península, en el extremo norte de la isla, y comparten el acceso a través del Parque Natural de Ses Salines. Es importante saber que el acceso a este parque está regulado y, durante la temporada alta (generalmente de mayo a octubre), se cobra una pequeña tarifa de entrada para vehículos a motor (coches y motos) con el fin de preservar el entorno. Las bicicletas y los peatones tienen acceso gratuito, lo que fomenta una movilidad más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
Una vez dentro del parque, la carretera se bifurca, y debemos seguir las indicaciones hacia Playa de Llevant. Hay varias zonas de aparcamiento designadas, aunque en los meses de julio y agosto pueden llenarse rápidamente. Nuestro consejo es llegar temprano, especialmente si visitan la isla en plena temporada. También es una excelente idea considerar el transporte público, ya que hay autobuses que conectan La Savina con las zonas cercanas a las playas, aunque la flexibilidad de una moto o bici es incomparable. La experiencia de recorrer los caminos rodeados de dunas y vegetación, con el mar a ambos lados, es, en sí misma, una delicia que nos prepara para la belleza que nos espera.
La arena y el agua
Si hay algo que define a la Playa de Llevant y a las playas de Formentera en general, es la calidad inigualable de su arena y la transparencia de sus aguas. La arena de Llevant es de un blanco puro, tan fina que parece harina bajo nuestros pies, y está compuesta por diminutos restos de conchas y corales que le otorgan ese color tan característico. Caminar descalzos por ella es una auténtica delicia, una sensación de suavidad que invita a relajarse y olvidarse del mundo exterior. Su extensión nos permite encontrar siempre un rincón donde sentirnos a gusto, incluso en los días de mayor afluencia.
Pero es el agua lo que realmente nos deja sin aliento. Las aguas de Llevant son un espectáculo de la naturaleza: cristalinas, de un intenso color turquesa que varía entre tonos esmeralda y aguamarina, y con una visibilidad excepcional. Esta claridad se debe en gran parte a la presencia de la pradera de Posidonia oceánica, una planta marina endémica del Mediterráneo que actúa como un filtro natural, purificando el agua y contribuyendo a la riqueza de la biodiversidad submarina. La Posidonia es, de hecho, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su conservación es vital para el ecosistema marino de las Baleares.
La entrada al mar en Playa de Llevant es suave y progresiva, lo que la hace ideal para todos los públicos, especialmente para familias con niños pequeños. Podemos adentrarnos varios metros sin que el agua cubra demasiado, permitiendo un baño seguro y placentero. La temperatura del agua, especialmente en los meses de verano, es perfecta para refrescarse y disfrutar de largos chapuzones. Nos hemos pasado horas simplemente flotando en sus aguas tranquilas, observando los pequeños peces que nadan cerca de la orilla y maravillándonos con los matices de azul que se extienden hasta el horizonte. Es una experiencia sensorial completa, donde la vista, el tacto y la tranquilidad se combinan para crear momentos inolvidables.
Servicios e instalaciones
A pesar de su ambiente natural y su ubicación dentro de un parque protegido, la Playa de Llevant cuenta con una serie de servicios que hacen nuestra visita más cómoda sin restar un ápice a su encanto. Aunque no es una playa con una infraestructura masiva, sí encontramos lo esencial para disfrutar de un día perfecto bajo el sol de Formentera.
Uno de los servicios más valorados son los chiringuitos que salpican la playa. Lugares como Es Ministre o Tanga son míticos en la zona, ofreciendo no solo refrescos y cócteles, sino también deliciosa comida mediterránea, con especial énfasis en el pescado fresco. Disfrutar de una paella o un 'bullit de peix' con los pies en la arena y vistas al mar es una de esas experiencias que no debemos perdernos. Estos establecimientos suelen ofrecer también servicios de sombrillas y tumbonas para alquilar, lo que nos permite descansar cómodamente y protegernos del sol más intenso.
La seguridad es una prioridad en las playas Baleares, y Playa de Llevant cuenta con servicio de socorrismo durante la temporada alta, lo que nos brinda tranquilidad, especialmente si viajamos con niños. También disponemos de duchas y baños/WC, aunque es importante recordar que, al estar en un parque natural, la infraestructura se integra de manera respetuosa con el entorno. El parking, como mencionamos, está disponible, aunque con tarifa en temporada alta para vehículos a motor, y es recomendable llegar temprano para asegurar un buen sitio. La combinación de estos servicios con la belleza virgen de la playa es lo que hace de Llevant un destino tan atractivo para nosotros.
Mejor época para visitar
Elegir la mejor época para visitar la Playa de Llevant y, en general, Formentera, es clave para disfrutar plenamente de la experiencia. Cada estación tiene su encanto, pero hay periodos que, a nuestro juicio, ofrecen el equilibrio perfecto entre buen clima, afluencia de gente y disponibilidad de servicios.
Nosotros siempre recomendamos los meses de mayo, junio, septiembre y principios de octubre. Durante estos periodos, el clima es maravilloso, con temperaturas agradables que invitan al baño y al sol, pero sin el calor sofocante del pleno verano. Además, la afluencia de turistas es considerablemente menor que en julio y agosto, lo que nos permite disfrutar de la tranquilidad y la belleza de Llevant con más espacio y serenidad. Los precios de los alojamientos y los servicios también suelen ser más asequibles en estas 'temporadas medias', lo que siempre es un plus.
Julio y agosto son los meses de temporada alta por excelencia. El sol brilla con fuerza, las temperaturas son elevadas y la isla está en su máximo apogeo. La Playa de Llevant se llena de vida, con un ambiente más animado en los chiringuitos y una mayor presencia de familias y jóvenes. Si bien es una época fantástica para quienes buscan bullicio y una oferta de ocio completa, debemos estar preparados para encontrar más gente, mayores precios y la necesidad de reservar con antelación tanto el alojamiento como el ferry. Es una experiencia diferente, más vibrante, pero quizás menos íntima.
Durante los meses de invierno (noviembre a abril), Formentera se transforma en un remanso de paz. Muchas infraestructuras turísticas cierran, pero la isla revela su lado más auténtico. Aunque el baño en el mar puede ser más frío, los días soleados son perfectos para largas caminatas por la playa de Llevant, disfrutar de la soledad del paisaje y conectar con la naturaleza de una forma única. Es una opción para los verdaderos amantes de la tranquilidad y la Formentera más genuina. En resumen, si buscan el equilibrio perfecto, apunten mayo, junio, septiembre u octubre en su calendario.
Actividades y deportes
La Playa de Llevant es un paraíso para el relax, pero también ofrece un sinfín de actividades y deportes que nos permiten disfrutar de su entorno de forma activa. Sus aguas tranquilas y transparentes son el escenario perfecto para una variedad de aventuras acuáticas que complementan a la perfección el descanso bajo el sol.
La actividad por excelencia en Llevant es, sin duda, la natación. Las aguas poco profundas y la ausencia de corrientes fuertes la convierten en un lugar seguro y agradable para nadar. Nos hemos pasado horas explorando la orilla, disfrutando de la sensación del agua fresca y cristalina. Para los amantes del mundo submarino, el snorkel es una opción fantástica. Con unas gafas y un tubo, podemos descubrir la rica biodiversidad que habita en las praderas de Posidonia cercanas, observando pequeños peces y otras criaturas marinas en su hábitat natural. La visibilidad suele ser excelente, lo que garantiza una experiencia memorable.
Además, la playa de Llevant es ideal para practicar paddle surf (SUP) o kayak. Podemos alquilar el equipo en algunos de los chiringuitos o en la cercana Illetes y remar suavemente por la costa, explorando calas escondidas o simplemente disfrutando de la perspectiva única de la isla desde el mar. Es una forma maravillosa de hacer ejercicio mientras nos empapamos de la belleza del paisaje. Las condiciones de viento suelen ser favorables para estas actividades, especialmente por la mañana.
Para aquellos que prefieren mantener los pies en la arena, las caminatas por la orilla son una delicia. La extensión de la playa nos permite dar largos paseos, sintiendo la arena fina entre los dedos y disfrutando de las vistas panorámicas. Al ser parte del Parque Natural de Ses Salines, los alrededores de Llevant también ofrecen rutas de senderismo y ciclismo que nos adentran en un paisaje de dunas, sabinas y lagunas salineras, donde podemos observar aves migratorias. La fotografía es otra actividad imperdible aquí; cada rincón de Llevant es una postal, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando los colores del cielo se reflejan en el mar y la arena, creando escenas de una belleza indescriptible.
Para familias con niños
Cuando viajamos con niños, la elección de la playa es crucial, y la Playa de Llevant en Formentera cumple con creces todas las expectativas para convertirse en un destino familiar ideal. Nosotros la consideramos una de las mejores playas Baleares para los más pequeños, por varias razones que la hacen segura y divertida.
En primer lugar, la característica más destacada para las familias es la suavidad de la entrada al mar y la poca profundidad de sus aguas. Los niños pueden jugar en la orilla con total seguridad, construyendo castillos de arena o chapoteando sin que los padres tengamos que preocuparnos por corrientes fuertes o desniveles pronunciados. El agua cristalina permite ver el fondo en todo momento, lo que añade un extra de tranquilidad. Además, la temperatura del agua es cálida durante los meses de verano, invitando a los baños prolongados.
La extensión de la playa también es un punto a favor. Hay mucho espacio para que los niños corran, jueguen a la pelota o simplemente exploren sin molestar a otros bañistas. Aunque no cuenta con zonas de juego infantiles específicas en la arena, la propia naturaleza de la playa, con sus dunas y su entorno natural, se convierte en un gran parque de aventuras. Los pequeños disfrutarán buscando conchas o observando los pequeños peces que se acercan a la orilla.
Los servicios disponibles, como los chiringuitos que ofrecen opciones de comida y bebida para todos los gustos, y la presencia de socorristas durante la temporada alta, añaden un plus de comodidad y seguridad. Alquilar sombrillas y tumbonas nos permite crear una base cómoda para la familia, donde los niños pueden descansar a la sombra cuando el sol aprieta. La experiencia de llegar a la playa en bicicleta o en un pequeño coche eléctrico (si se alquila) también puede ser una aventura divertida para ellos, haciendo de todo el viaje a la Playa de Llevant una experiencia familiar completa y memorable.
Qué hacer en los alrededores
La ubicación de la Playa de Llevant dentro del Parque Natural de Ses Salines nos ofrece una oportunidad inmejorable para explorar algunos de los rincones más fascinantes de Formentera. Más allá de la arena y el mar, los alrededores están repletos de sitios de interés que enriquecen nuestra visita a la isla.
Muy cerca de Llevant, en la misma península, encontramos la archiconocida Playa de Ses Illetes. Aunque a menudo más concurrida, Illetes comparte la misma belleza de arena blanca y aguas turquesas, y vale la pena visitarla para comparar y disfrutar de sus diferentes ambientes. Ambas playas están tan cerca que podemos ir de una a otra caminando por la orilla o por los senderos que las conectan, disfrutando de las vistas del Estany des Peix y el Estany Pudent.
El Parque Natural de Ses Salines en sí mismo es una excursión. Podemos recorrer sus caminos a pie o en bicicleta, observando las antiguas salinas que dan nombre al parque y que han sido una fuente de riqueza para la isla durante siglos. Es un lugar ideal para la observación de aves, especialmente flamencos y otras especies migratorias, que se detienen en las lagunas salineras en ciertas épocas del año. La flora y fauna autóctonas son también un espectáculo para los amantes de la naturaleza.
Si nos apetece un cambio de escenario, el puerto de La Savina, la puerta de entrada a Formentera, está a pocos kilómetros. Aquí encontramos una animada zona con tiendas, restaurantes y el mercado artesanal vespertino, ideal para pasear y comprar algún recuerdo. Más al interior, Sant Francesc Xavier, la capital de la isla, nos invita a descubrir su hermosa iglesia fortificada, sus calles peatonales llenas de encanto y sus pequeñas boutiques. Es un pueblo con una atmósfera relajada y auténtica, perfecto para una tarde de exploración.
También destacamos el Faro de la Mola, en el extremo este de la isla, que ofrece unas vistas impresionantes del acantilado y del mar abierto, especialmente al atardecer. Es un lugar mágico que ha inspirado a escritores como Julio Verne. Y para una experiencia más salvaje, el Cap de Barbaria, con su faro y su cueva (Sa Cova Foradada), nos regala atardeceres espectaculares y un paisaje lunar que contrasta con la exuberancia de Llevant. Todos estos puntos de interés son fácilmente accesibles desde la Playa de Llevant, haciendo de nuestra estancia en Formentera una aventura completa.
Qué hacer cuando llueve
Aunque Formentera es sinónimo de sol y playa, ocasionalmente puede sorprendernos con un día de lluvia, especialmente fuera de los meses de pleno verano. Pero que no cunda el pánico; incluso bajo la lluvia, la isla ofrece opciones encantadoras para seguir disfrutando. No todo es playa en las Baleares, y Formentera sabe cómo reinventarse.
Una excelente opción es explorar los pueblos de la isla. Sant Francesc Xavier, la capital, es un lugar perfecto para refugiarse. Podemos visitar su iglesia fortificada, que data del siglo XVIII y es un símbolo de la historia de Formentera. Luego, podemos pasear por sus pequeñas calles, explorar las boutiques de artesanía local o tomar un café caliente en alguno de sus acogedores bares. Es un pueblo con alma, que bajo la lluvia adquiere un encanto especial, más íntimo y melancólico.
Otra visita interesante es el Faro de la Mola. Aunque la vista exterior puede estar limitada por la lluvia, el camino hasta allí es pintoresco, y el faro en sí mismo tiene una atmósfera mística. A menudo, hay un pequeño mercadillo artesanal en la zona, y el Centro de Interpretación del Faro nos ofrece información sobre la historia marítima y la geología de la isla. También podemos aprovechar para visitar el Molí Vell de la Mola, un antiguo molino de viento restaurado que nos transporta al pasado rural de Formentera.
La gastronomía es siempre un buen refugio. Podemos aprovechar para disfrutar de una larga comida en alguno de los excelentes restaurantes de la isla, saboreando los platos típicos sin prisas. Desde pescado fresco hasta guisos tradicionales, la oferta culinaria de Formentera es rica y variada. Muchos hoteles y agroturismos disponen de salones o zonas comunes donde podemos relajarnos con un buen libro, jugar a juegos de mesa o simplemente disfrutar de la tranquilidad, observando la lluvia caer sobre el paisaje mediterráneo. Un día de lluvia en Formentera puede ser una oportunidad para descubrir su faceta más auténtica y pausada, lejos del bullicio de la playa.
Hoteles recomendados
Encontrar el alojamiento perfecto es esencial para una experiencia inolvidable en Formentera, y cerca de la Playa de Llevant tenemos varias opciones que se adaptan a diferentes gustos y presupuestos. Aunque la isla no cuenta con grandes complejos hoteleros, su oferta se centra en la calidad y el encanto de establecimientos más pequeños y con carácter.
Para quienes buscan comodidad y proximidad a servicios, la zona de Es Pujols es una excelente elección. Es el núcleo turístico más desarrollado de la isla, con una buena variedad de hoteles, apartamentos, restaurantes y tiendas. Desde Es Pujols, la Playa de Llevant es fácilmente accesible en moto o bicicleta, a unos 10-15 minutos. En esta zona encontramos opciones para todos los bolsillos, desde hoteles boutique hasta apartamentos más económicos, muchos de ellos con piscina y vistas al mar. Es ideal para quienes buscan un equilibrio entre la tranquilidad de la playa y la vida nocturna moderada.
Otra opción interesante es alojarse en los alrededores de Sant Francesc Xavier. Aquí predominan los pequeños hoteles con encanto y los agroturismos, que ofrecen una experiencia más rural y auténtica. Estos alojamientos suelen estar ubicados en casas tradicionales reformadas, rodeados de naturaleza, y son perfectos para quienes buscan paz y desconexión. Aunque un poco más alejado de la playa, la distancia es mínima en Formentera, y el ambiente de pueblo nos permite sumergirnos en la vida local.
Para los que prefieren estar cerca del puerto y tener fácil acceso a Ibiza, la zona de La Savina también ofrece algunas opciones de alojamiento. Son hoteles y apartamentos más funcionales, ideales para estancias cortas o como base para explorar la isla. Finalmente, para una experiencia más exclusiva y en contacto directo con la naturaleza, existen villas y casas de alquiler dispersas por toda la isla, algunas de ellas con vistas espectaculares y acceso privado a calas. Nuestro consejo es reservar con mucha antelación, especialmente si viajan en temporada alta, ya que la oferta es limitada y la demanda muy alta para este paraíso de las playas Baleares.
Gastronomía de la zona
La gastronomía de Formentera es un reflejo de su historia, su mar y su tierra, con sabores auténticos que nos invitan a un viaje culinario inolvidable. Después de un día en la Playa de Llevant, no hay nada mejor que sentarse a la mesa y disfrutar de los manjares que la isla nos ofrece. La cocina formenterense es sencilla pero exquisita, basada en productos frescos y de temporada.
El pescado es, como era de esperar, el rey de la mesa. No podemos irnos sin probar el famoso 'peix sec' (pescado seco), una técnica ancestral de conservación del pescado (generalmente raya o pulpo) que se cura al sol y al viento, y que luego se desmigaja para enriquecer la tradicional ensalada payesa. Esta ensalada, con patata, pimiento, tomate y cebolla, es un plato refrescante y lleno de sabor, perfecto para el verano. Otro plato estrella es el 'bullit de peix', un guiso de pescado de roca con patatas, que se sirve en dos partes: primero el pescado con un suave alioli, y luego el arroz a banda cocinado con el caldo del pescado. Es una delicia que nos transporta directamente al mar.
Además del pescado, la carne de cordero y cerdo también tienen su lugar en la cocina local, con platos como el 'frit de polp' (frito de pulpo) o el 'sofrit pagès' (un guiso de carnes y patatas). Para los amantes del dulce, el 'flaó' es el postre por excelencia: un pastel de queso fresco con hierbabuena que es una explosión de sabor. Y para acompañar, qué mejor que un buen vino de la tierra o un licor de hierbas ibicencas.
En los chiringuitos de la propia Playa de Llevant, como Es Ministre o Tanga, podemos disfrutar de pescado fresco a la brasa y paellas. Fuera de la playa, en Sant Francesc Xavier o Es Pujols, encontramos una amplia variedad de restaurantes, desde los más tradicionales hasta opciones más modernas. Algunos de nuestros favoritos incluyen el Restaurante Can Carlos o Es Caló, donde la calidad del producto y la autenticidad de los sabores están garantizadas. La gastronomía es, sin duda, una parte fundamental de la experiencia en Formentera, un complemento perfecto a la belleza de sus playas Baleares.
Fiestas locales
Formentera, a pesar de su tamaño, es una isla con una rica tradición cultural y un calendario festivo que nos permite sumergirnos en sus costumbres y alegría. Si tenemos la suerte de coincidir con alguna de sus fiestas locales durante nuestra visita a la Playa de Llevant, la experiencia será aún más completa y auténtica.
Una de las festividades más importantes es la de Sant Joan (San Juan), que se celebra la noche del 23 al 24 de junio. Como en muchas otras partes de España, es una noche mágica donde se encienden hogueras en la playa y en los pueblos para celebrar el solsticio de verano. En Formentera, esta noche está llena de música, bailes populares y un ambiente festivo que invita a la participación. Aunque no se celebra directamente en Llevant, los pueblos cercanos como Sant Francesc Xavier y Es Pujols se llenan de vida.
En julio, el 25 de julio, se celebra la fiesta de Sant Jaume (Santiago), patrón de Formentera. El epicentro de esta celebración es Sant Francesc Xavier, la capital, donde tienen lugar actos religiosos, conciertos al aire libre, bailes tradicionales y actividades para toda la familia. Es una excelente oportunidad para conocer la cultura local y disfrutar del ambiente festivo de la isla. Las calles se engalanan y la alegría es contagiosa.
Otra fecha señalada es el 12 de octubre, cuando se celebra la festividad de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la localidad de El Pilar de la Mola. Este día, la Mola se viste de fiesta con música, mercados artesanales y actividades culturales. Es una ocasión perfecta para visitar esta parte de la isla, que ofrece unas vistas espectaculares y un ambiente más rural y bohemio. Además de estas grandes fiestas, a lo largo del verano, muchos pueblos organizan sus propias verbenas y eventos culturales, ofreciendo conciertos gratuitos, mercadillos nocturnos y exhibiciones de bailes tradicionales. Estar atento al calendario local nos permitirá planificar nuestra visita a la playa de Llevant y disfrutar de una Formentera más allá de sus idílicas playas.
Hospital cercano
Aunque Formentera es un lugar para relajarse y disfrutar, es importante saber que la isla cuenta con servicios sanitarios para cualquier eventualidad. El centro de referencia para la Playa de Llevant y el resto de la isla es el Hospital de Formentera, también conocido como Centro de Salud de Formentera. Está ubicado en Sant Francesc Xavier, la capital de la isla, a una distancia aproximada de entre 5 y 10 kilómetros de la playa, dependiendo del punto exacto de Llevant desde donde nos desplacemos.
Este hospital ofrece servicios de urgencias 24 horas, consultas de atención primaria, y algunas especialidades básicas. Aunque no es un hospital con la complejidad de los de Ibiza o Palma, está bien equipado para atender la mayoría de las emergencias y necesidades médicas que puedan surgir durante nuestra estancia. En caso de requerir una atención más especializada o una intervención quirúrgica mayor, los pacientes son trasladados en helicóptero o ferry a los hospitales de referencia en Ibiza. Es tranquilizador saber que, incluso en un paraíso tan remoto como Formentera, la asistencia médica está garantizada y es accesible en poco tiempo desde la playa de Llevant.
Nuestra opinión personal
Después de haber explorado las playas Baleares en profundidad, podemos decir con convicción que la Playa de Llevant en Formentera ocupa un lugar muy especial en nuestros corazones. Para nosotros, es la quintaesencia de lo que buscamos en una playa mediterránea: una combinación perfecta de belleza natural virgen y una atmósfera de paz que invita a la desconexión total. La hemos visitado en diferentes épocas del año, y en cada ocasión nos ha regalado momentos inolvidables.
Nos encanta cómo, a pesar de estar tan cerca de la concurrida Illetes, Llevant consigue mantener un aire de exclusividad y serenidad. Sus aguas turquesas y su arena inmaculada son un auténtico bálsamo para el alma, y la sensación de caminar por su orilla, con el viento suave acariciando la piel, es pura felicidad. Es una playa que nos permite conectar con la naturaleza de una forma muy profunda, sin distracciones innecesarias. Además, la posibilidad de disfrutar de un buen pescado fresco en uno de sus chiringuitos, con los pies en la arena, es un lujo que valoramos enormemente.
Es cierto que, al estar dentro del Parque Natural de Ses Salines, el acceso tiene un pequeño coste en temporada alta, y los servicios son más limitados que en otras playas más urbanizadas. Pero para nosotros, esto es precisamente parte de su encanto. Nos recuerda la importancia de preservar estos tesoros naturales y nos invita a ser visitantes responsables. La Playa de Llevant no es solo un lugar para tomar el sol; es un destino para la contemplación, la renovación y para crear recuerdos que durarán toda la vida. La recomendamos encarecidamente a cualquiera que busque un refugio de belleza y tranquilidad en Formentera.
Conclusión
En resumen, la Playa de Llevant no es solo una playa más en el mapa de Formentera; es una experiencia, un rincón de paraíso que encapsula la esencia de la isla. Con su arena fina y blanca, sus aguas cristalinas de infinitos azules y su ambiente de serena belleza, nos ofrece un refugio perfecto del ajetreo diario. Es un lugar donde las preocupaciones se disipan con la brisa marina y donde la naturaleza nos abraza con su esplendor.
Ya sea que busquemos un día de relax bajo el sol, una aventura de snorkel en sus transparentes aguas o simplemente un paseo inspirador por la orilla, Llevant lo tiene todo. Su integración en el Parque Natural de Ses Salines nos garantiza un entorno cuidado y respetuoso, que nos invita a disfrutar de su belleza con conciencia. Sin duda, es una de esas playas Baleares que hay que visitar al menos una vez en la vida, y que nos hará querer volver una y otra vez. Así que, si están planeando su próxima escapada a Formentera, no duden en incluir la Playa de Llevant en su itinerario; les aseguramos que no se arrepentirán.