Cala Pelosa

Roses, Girona

Sobre esta playa

Introducción

Desde el momento en que uno pone sus ojos en la Cala Pelosa, se da cuenta de que ha encontrado un tesoro. Ubicada en el impresionante Parque Natural del Cap de Creus, a pocos kilómetros de la bulliciosa Roses, esta pequeña cala es una de esas joyas escondidas que la Costa Brava guarda para los viajeros más curiosos y amantes de la naturaleza. No es la playa más fácil de alcanzar, y quizás sea precisamente eso lo que la convierte en un lugar tan especial, manteniendo un encanto salvaje y una atmósfera de paz que pocas calas de la zona pueden igualar.

Para nosotros, visitar la Cala Pelosa es una experiencia que va más allá de un simple día de playa. Es sumergirse en un paisaje mediterráneo auténtico, donde el pinar se funde con el azul intenso del mar y el color dorado de la arena. Sus aguas, de una transparencia asombrosa, invitan a la exploración, al descanso y a la desconexión total. Es un refugio para aquellos que buscan escapar del bullicio y reconectar con la esencia de la naturaleza, un lugar donde el tiempo parece detenerse y los problemas se disuelven con el suave murmullo de las olas.

Cómo llegar a Cala Pelosa

Llegar a la Cala Pelosa es, sin duda, parte de la aventura y el encanto de esta playa. No esperen una carretera asfaltada y de fácil acceso hasta la misma orilla; aquí, el camino es una invitación a la paciencia y a la exploración. La forma más común de acceder es en coche desde Roses. Deberán tomar la carretera que se dirige hacia el Faro de Roses y, poco después, desviarse por un camino de tierra, a menudo un poco irregular y con algunas curvas pronunciadas. Es un trayecto que requiere conducir con precaución, especialmente en temporada alta cuando el polvo puede reducir la visibilidad y el tráfico es mayor. Este camino serpentea entre pinos y vegetación mediterránea, ofreciendo ya las primeras vistas espectaculares del Cap de Creus.

Una vez que se llega a las inmediaciones de la cala, encontrarán un parking limitado y, a menudo, informal. En los meses de verano, especialmente en julio y agosto, aparcar puede convertirse en un verdadero desafío, por lo que recomendamos llegar temprano por la mañana o al final de la tarde para asegurar un sitio. Desde el aparcamiento, hay una pequeña bajada, no excesivamente empinada pero sí lo suficiente como para descartarla para personas con movilidad muy reducida o carritos de bebé. La recompensa, sin embargo, es inmensa: al final de la senda, se abre ante nosotros la visión de la cala en todo su esplendor.

Otra opción, muy popular y que añade un toque de exclusividad a la visita, es llegar en barco. Durante el verano, diversas empresas de la zona ofrecen servicios de taxi marino o excursiones que incluyen la Cala Pelosa en su itinerario. Esta es, quizás, la forma más cómoda y escénica de acceder, permitiéndonos disfrutar de la costa desde una perspectiva diferente y anclar directamente en sus aguas cristalinas. También es posible llegar a pie a través de los caminos de ronda (GR-92) que recorren el litoral del Cap de Creus, una opción fantástica para los amantes del senderismo que deseen combinar la playa con una buena caminata y disfrutar de paisajes sobrecogedores.

La arena y el agua

Cuando hablamos de la Cala Pelosa, no podemos dejar de destacar la calidad excepcional de su arena y la pureza de sus aguas. La arena es de un tipo fina y dorada, increíblemente suave al tacto, lo que la hace perfecta para extender la toalla y disfrutar de un día de sol. Aunque la cala no es excesivamente grande, su tamaño íntimo contribuye a crear una atmósfera acogedora y menos masificada que las playas más extensas de la zona. En las orillas y bajo el agua, es cierto que encontraremos algunas rocas, especialmente en los extremos de la cala, pero el lecho principal es predominantemente de arena, lo que facilita el baño y la comodidad al caminar.

Pero si algo nos cautiva de la Cala Pelosa, son sus aguas. De un color turquesa y esmeralda que quita el aliento, su transparencia es tal que podemos ver el fondo marino con una claridad asombrosa a varios metros de profundidad. Son aguas tranquilas, generalmente protegidas de las corrientes más fuertes gracias a la configuración de la bahía, lo que las convierte en un lugar idóneo para el baño, incluso para los menos experimentados. La temperatura del agua es típicamente mediterránea, refrescante en los meses de verano y agradable en primavera y otoño, invitando a largos chapuzones y a la práctica de actividades acuáticas. La combinación de esta arena fina y estas aguas cristalinas crea un contraste visual que es, sin duda, uno de los grandes atractivos de esta playa de Girona.

Servicios e instalaciones

La Cala Pelosa es conocida por su belleza natural y por ser un lugar relativamente virgen, lo que significa que no debemos esperar la misma cantidad de servicios que encontraríamos en una playa urbana. Su encanto reside precisamente en esa simplicidad y en su conexión directa con la naturaleza. El servicio más destacado y, para muchos, el alma de la cala, es el famoso Restaurant Cala Pelosa. Este establecimiento, con una larga trayectoria y una ubicación privilegiada, ofrece una excelente gastronomía mediterránea, especializada en arroces y pescado fresco, y es el lugar perfecto para disfrutar de una comida con vistas al mar. Además de su oferta culinaria, el restaurante suele proporcionar Baños/WC para sus clientes, lo cual es un servicio esencial en una cala tan apartada.

En cuanto a otros servicios, la Cala Pelosa es bastante básica. No hay duchas públicas en la playa, ni tampoco servicio de alquiler de sombrillas y tumbonas. Tampoco cuenta con un puesto de Socorrismo permanente y oficial, como en las playas más grandes, por lo que es importante extremar la precaución al bañarse, especialmente si vamos con niños. El Parking, como ya mencionamos, es de capacidad limitada y no está vigilado, por lo que recomendamos no dejar objetos de valor a la vista en los vehículos. Para aquellos que buscan una playa con todas las comodidades, quizás la Cala Pelosa no sea la opción ideal. Sin embargo, para quienes valoran la autenticidad, la tranquilidad y una experiencia más cercana a la naturaleza, la escasez de instalaciones es parte de su atractivo, animándonos a ser previsores y a llevar todo lo que podamos necesitar para nuestro día de playa.

Mejor época para visitar

Elegir la mejor época para visitar Cala Pelosa es clave para disfrutar plenamente de su encanto, ya que la experiencia puede variar drásticamente según la estación. Nosotros siempre recomendamos la primavera tardía (finales de mayo y junio) y el principio del otoño (septiembre y principios de octubre) como los momentos ideales. Durante estos meses, el clima en la Costa Brava es sumamente agradable, con temperaturas suaves que invitan al baño y al sol, pero sin el calor sofocante del pleno verano. Además, la afluencia de turistas es considerablemente menor, lo que nos permite disfrutar de la cala con una tranquilidad y una sensación de exclusividad que en temporada alta son difíciles de encontrar. El agua ya está lo suficientemente cálida para un baño refrescante y el paisaje se muestra en todo su esplendor, con la vegetación mediterránea en su punto álgido.

El verano (julio y agosto) es, sin duda, la época de mayor actividad. Si bien el sol y el calor garantizan días perfectos para la playa, también es cuando la Cala Pelosa recibe el mayor número de visitantes. Esto implica que el parking puede ser un verdadero desafío, los espacios en la arena son más disputados y el ambiente, aunque animado, pierde parte de esa serenidad que tanto valoramos. Si solo pueden visitarla en verano, nuestro consejo es llegar muy temprano por la mañana, antes de las 9:00, o al final de la tarde, a partir de las 17:00, para intentar evitar las horas punta. Además, el invierno ofrece una Cala Pelosa desierta y salvaje, ideal para paseos contemplativos y para los amantes de la fotografía de paisajes dramáticos, aunque las temperaturas no invitan al baño. Cada estación tiene su magia, pero para una experiencia equilibrada entre buen tiempo y tranquilidad, primavera y otoño son, sin duda, nuestros favoritos para esta playa de Roses.

Actividades y deportes

La Cala Pelosa es un paraíso para los amantes de las actividades acuáticas y de la naturaleza, ofreciendo mucho más que simplemente tomar el sol. Sus aguas cristalinas y la riqueza de su fondo marino la convierten en un lugar excepcional para el snorkel y el buceo. Sumergirse aquí es como entrar en un acuario natural: la posidonia oceánica se balancea suavemente, sirviendo de refugio a una gran variedad de peces de roca, erizos, estrellas de mar y, con un poco de suerte, pulpos o morenas. Recomendamos encarecidamente traer unas gafas y un tubo para explorar este fascinante mundo submarino que se extiende durante los extremos rocosos de la cala. Para los más experimentados, hay centros de buceo en Roses que organizan salidas a puntos cercanos en el Cap de Creus, donde la biodiversidad es aún mayor.

Además del buceo y el snorkel, las tranquilas aguas de la cala son perfectas para practicar kayak y paddle surf. Si tienen su propio equipo, es el lugar ideal para botarlo y explorar las pequeñas calas vecinas, los acantilados y las cuevas marinas que salpican esta parte de la costa. La sensación de remar sobre esas aguas transparentes, con el paisaje virgen del Cap de Creus de fondo, es inolvidable. Aunque no hay alquiler de equipos directamente en la cala, en Roses y otras poblaciones cercanas sí encontrarán opciones para alquilar kayaks o tablas de paddle surf por horas o días.

Para los que prefieren la tierra firme, la Cala Pelosa es un punto de partida o de paso ideal para varias rutas de senderismo. Forma parte del famoso camino de ronda GR-92, que permite explorar a pie la impresionante costa del Cap de Creus. Desde aquí, se pueden realizar excursiones hacia el Faro de Cap de Creus, la Cala Jóncols o incluso llegar hasta Cadaqués, disfrutando de vistas panorámicas espectaculares y de la flora y fauna autóctona. Estas rutas ofrecen diferentes niveles de dificultad, por lo que es importante elegir la que mejor se adapte a nuestra condición física y llevar calzado adecuado, agua y protección solar. En resumen, la Cala Pelosa es un destino que invita activamente a moverse, a explorar y a sumergirse en la belleza natural de la playa de Girona.

Para familias con niños

Cuando pensamos en la Cala Pelosa como destino familiar, es importante considerar sus características para determinar si es la opción más adecuada, especialmente si viajamos con niños pequeños. Por un lado, las aguas tranquilas y cristalinas de la cala son un punto a favor. Cerca de la orilla, la profundidad es gradual, lo que permite a los niños chapotear y jugar de forma segura bajo la supervisión de los adultos. Además, la posibilidad de hacer snorkel y descubrir la vida marina es una experiencia educativa y emocionante para los niños más mayores, que seguramente disfrutarán explorando el fondo marino con sus gafas y tubo.

Sin embargo, hay aspectos que debemos considerar. El acceso a la Cala Pelosa puede ser un poco complicado para familias con carritos de bebé o niños muy pequeños. El camino de tierra y la bajada final a la playa no son los más cómodos, y la ausencia de pasarelas o rampas dificulta el tránsito. Además, al tratarse de una cala natural, carece de algunos servicios que suelen ser imprescindibles para las familias, como parques infantiles, duchas o socorristas permanentes. Esto significa que los padres deben estar más atentos y ser más autosuficientes, llevando consigo todo lo necesario para la jornada, desde agua y comida hasta juguetes y protección solar.

En nuestra opinión, la Cala Pelosa es más adecuada para familias con niños mayores (a partir de 6-7 años) que ya tienen cierta autonomía y disfrutan de la aventura y la exploración. Para ellos, el camino puede ser parte de la diversión, y las oportunidades de snorkel y senderismo serán un gran atractivo. Para familias con bebés o niños muy pequeños, quizás sea más recomendable optar por playas con mayor infraestructura y accesibilidad en Roses o sus alrededores, aunque la belleza de la Cala Pelosa bien podría justificar el esfuerzo extra si se busca una experiencia diferente y memorable.

Qué hacer en los alrededores

Visitar la Cala Pelosa es solo el comienzo de una aventura en una de las regiones más cautivadoras de la Costa Brava. Los alrededores ofrecen una riqueza cultural, natural y gastronómica que merece ser explorada con calma. A poca distancia, encontramos la vibrante localidad de Roses, que sirve como un excelente punto de partida para muchas excursiones. En Roses, podemos pasear por su animado puerto pesquero y deportivo, visitar la impresionante Ciudadela de Roses, un recinto fortificado con restos arqueológicos de diversas civilizaciones, o subir al Castillo de la Trinidad para disfrutar de vistas panorámicas de la bahía. El Paseo Marítimo es ideal para un agradable paseo al atardecer, con una gran oferta de restaurantes y tiendas.

Un poco más al norte, adentrándonos en el corazón del Cap de Creus, se encuentra Cadaqués, el famoso pueblo blanco que inspiró a Salvador Dalí. Sus calles empedradas, sus casas encaladas y su bahía llena de barcas de pescadores crean una atmósfera única y bohemia. Es imprescindible visitar la Casa-Museo Salvador Dalí en Portlligat, aunque recomendamos reservar las entradas con mucha antelación. Caminar por sus estrechas calles, descubrir sus galerías de arte y disfrutar de un café frente al mar es una experiencia inigualable.

También destacamos el propio Parque Natural del Cap de Creus, un paisaje de origen volcánico que parece de otro mundo. Aquí, el viento de tramontana ha esculpido las rocas en formas caprichosas, creando un entorno casi lunar. Es un lugar ideal para el senderismo, con rutas que nos llevan a calas vírgenes, al icónico Faro de Cap de Creus (el punto más oriental de la península ibérica) y a miradores espectaculares. Para los amantes de la historia, el Monasterio de Sant Pere de Rodes, un imponente monasterio benedictino del siglo X, ofrece unas vistas impresionantes de toda la comarca del Alt Empordà y del mar, además de una fascinante lección de historia.

Finalmente, para quienes buscan un contraste, Empuriabrava, conocida como la 'Venecia de la Costa Brava', es una marina residencial con más de 20 kilómetros de canales navegables. Es curiosa de ver, especialmente si se alquila una pequeña embarcación para recorrer sus canales. Y si el arte es lo suyo, una visita a Figueres para maravillarse con el Teatro-Museo Dalí, diseñado por el propio artista, es absolutamente obligatoria. La zona alrededor de la Cala Pelosa es un crisol de experiencias que satisfará a todo tipo de viajeros, haciendo que la estancia en esta playa de Girona sea mucho más completa y enriquecedora.

Qué hacer cuando llueve

Aunque la Costa Brava es famosa por sus días soleados, es posible que nos encontremos con algún día de lluvia durante nuestra visita. Pero no hay motivo para preocuparse, ya que la zona ofrece una gran variedad de actividades de interior para disfrutar. Una de las opciones más populares, y que no nos podemos perder, es la visita al Teatro-Museo Dalí en Figueres. Este museo, diseñado por el propio Salvador Dalí, es una obra de arte en sí mismo y una experiencia surrealista que nos sumerge en la mente del genio. Es perfecto para pasar unas horas a cubierto, explorando sus salas llenas de obras icónicas y sorpresas visuales. En Roses, la Ciudadela de Roses también ofrece espacios cubiertos y un museo arqueológico que nos transporta a través de la historia de la región, desde los griegos hasta la época medieval.

Para los amantes del buen vino, la comarca del Empordà es una tierra de viñedos y bodegas que forman parte de la Ruta del Vino D.O. Empordà. Muchas de estas bodegas ofrecen visitas guiadas y catas de vino, una excelente manera de conocer la tradición vinícola local y degustar sus excelentes caldos, tanto blancos como rosados y tintos. Es una actividad ideal para un día lluvioso, combinando cultura, gastronomía y un ambiente acogedor. Algunas bodegas incluso cuentan con restaurantes donde se puede disfrutar de una comida maridada.

Si preferimos una tarde de compras o simplemente resguardarnos del mal tiempo, podemos dirigirnos a algún centro comercial cercano. El Centre Comercial Gran Jonquera Outlet & Shopping, en La Jonquera, o los centros comerciales de Girona ofrecen una amplia gama de tiendas, restaurantes y cines. También, muchos de los encantadores pueblos de los alrededores, como Cadaqués o Pals, tienen pequeñas galerías de arte y tiendas de artesanía donde podemos pasar un rato agradable explorando productos locales y piezas únicas. Y, por supuesto, un día de lluvia es la excusa perfecta para refugiarse en uno de los muchos restaurantes de la zona y disfrutar de la rica gastronomía local, saboreando un buen 'suquet de peix' o un arroz marinero, acompañados de un vino de la región. La Costa Brava siempre tiene un plan B, incluso cuando el sol decide tomarse un descanso.

Hoteles recomendados

La elección del alojamiento es clave para complementar nuestra experiencia en la Cala Pelosa y la Costa Brava. Afortunadamente, la zona ofrece una amplia variedad de opciones que se adaptan a todos los gustos y presupuestos. Si buscamos comodidad, una buena oferta de servicios y estar cerca de un centro urbano con vida, Roses es una excelente base. Aquí encontraremos desde grandes hoteles de lujo con vistas al mar, como el Hotel Terraza o el Hotel Vistabella (un poco más al norte, cerca del Cap de Creus), hasta hoteles de gama media más económicos, apartamentos turísticos ideales para familias o grupos, y varios campings con buenas instalaciones. Alojarse en Roses nos permite tener fácil acceso a supermercados, restaurantes, el puerto y otras playas, además de ser un buen punto de partida para excursiones.

Para aquellos que buscan un ambiente más bohemio, íntimo y artístico, Cadaqués es la elección perfecta. Este encantador pueblo blanco, con sus callejuelas empedradas y su bahía pintoresca, alberga numerosos hoteles boutique y casas rurales con encanto. Son alojamientos más pequeños, a menudo con un diseño cuidado y un servicio muy personalizado, que nos sumergen en la atmósfera única del pueblo. Sin embargo, suelen ser más caros y se llenan rápidamente en temporada alta, por lo que la reserva anticipada es imprescindible. Cadaqués es ideal para parejas o para quienes buscan una escapada romántica y tranquila, dispuestos a conducir un poco más para llegar a la Cala Pelosa.

Otra opción interesante, especialmente para familias o grupos que buscan más espacio y la posibilidad de navegar, es Empuriabrava. Aquí predominan los apartamentos y villas con amarre propio, lo que la convierte en un destino popular para los amantes de la náutica. Aunque es una experiencia diferente, puede ser una base cómoda si se valora la amplitud del alojamiento y la cercanía a los canales. En general, nuestra recomendación es considerar Roses como la opción más versátil y práctica para la mayoría de los viajeros que visitan la playa Cala Pelosa, ofreciendo un buen equilibrio entre servicios, precios y cercanía a los principales puntos de interés de la playa de Girona.

Gastronomía de la zona

La gastronomía de la Costa Brava es, en sí misma, una razón de peso para visitar esta maravillosa región, y la zona de Roses y el Cap de Creus no es una excepción. Aquí, la cocina es un reflejo de su paisaje, una deliciosa fusión de productos del mar y de la tierra que deleita los paladares más exigentes. No podemos hablar de la Cala Pelosa sin mencionar su famoso Restaurant Cala Pelosa, que ha sido un referente culinario durante décadas. Este establecimiento es conocido por sus arroces marineros, sus paellas y, sobre todo, por el pescado y marisco fresco que llega directamente de la lonja. Es una experiencia inigualable disfrutar de una comida con el sonido de las olas y las vistas espectaculares de la cala.

Más allá de la cala, la oferta gastronómica en Roses y los pueblos cercanos es inmensa. El pescado y marisco fresco son los protagonistas indiscutibles. Platos como el 'suquet de peix' (un guiso de pescado tradicional), las famosas gambas de Palamós (aunque Palamós está un poco más al sur, se encuentran en muchos restaurantes de la zona), y una gran variedad de pescados a la plancha o al horno son imprescindibles. Los arroces en todas sus variantes (negro, a banda, con bogavante) son también una especialidad que no deben perderse.

Pero la Costa Brava no es solo mar. La cocina de interior, que se fusiona con la costera, nos trae productos de la tierra de excelente calidad. Encontraremos embutidos de la Garrotxa, quesos artesanos de la región y, por supuesto, los vinos de la D.O. Empordà. Esta denominación de origen produce excelentes caldos, especialmente sus rosados y blancos, que maridan a la perfección con la cocina mediterránea. Muchos restaurantes ofrecen menús degustación que permiten probar una amplia variedad de platos. En Roses, recomendamos explorar la zona del puerto y el centro para encontrar desde restaurantes tradicionales catalanes hasta propuestas más innovadoras. Para nosotros, la gastronomía es una parte esencial del viaje, y en la zona de la playa Cala Pelosa, es una experiencia que recordaremos con mucho gusto.

Fiestas locales

La Costa Brava es una tierra de tradiciones y celebraciones, y la zona de Roses y el Cap de Creus no es una excepción. A lo largo del año, se suceden diversas fiestas locales que nos permiten sumergirnos en la cultura y el folclore catalán, ofreciendo una perspectiva diferente de la región más allá de sus playas. Si tenemos la suerte de coincidir con alguna de ellas, será un complemento fantástico a nuestra visita a la Cala Pelosa.

En Roses, una de las festividades más destacadas es el Carnaval de Roses, que se celebra entre febrero y marzo. Es uno de los carnavales más importantes de Cataluña, con espectaculares desfiles de carrozas y comparsas, música y un ambiente festivo que inunda las calles. Otra fiesta importante es la Fiesta Mayor de Sant Pere, que tiene lugar a finales de junio o principios de julio en honor al patrón de los pescadores. Durante estos días, el pueblo se llena de actividades para todas las edades, conciertos, bailes, sardanas y eventos culturales, culminando a menudo con fuegos artificiales. En verano, también es común encontrar la Muestra Gastronómica de Roses, donde los restaurantes locales ofrecen degustaciones de sus mejores platos, una oportunidad excelente para probar la cocina de la zona.

En los pueblos cercanos, también hay celebraciones dignas de mención. Cadaqués celebra su Fiesta Mayor de Sant Jaume a finales de julio, con procesiones marineras, conciertos y un ambiente animado que se extiende por sus pintorescas calles. En Figueres, a poca distancia, las Fires i Festes de la Santa Creu en mayo son una cita importante con ferias de artesanía, conciertos y actividades culturales. Durante los meses de verano, prácticamente todos los pueblos costeros organizan sus propias verbenas, conciertos al aire libre y mercados nocturnos, creando un ambiente festivo y acogedor que invita a participar y disfrutar de la cultura local. Estar al tanto del calendario de eventos puede enriquecer enormemente nuestra visita a la playa de Roses y sus alrededores.

Hospital cercano

Aunque esperamos no tener que utilizarlo, es fundamental conocer la ubicación de los servicios médicos cercanos cuando visitamos una zona nueva, especialmente una cala algo apartada como la Cala Pelosa. Para cualquier urgencia o necesidad médica menor durante nuestra estancia en la playa Cala Pelosa, el centro de atención primaria más próximo es el Centro de Atención Primaria (CAP) de Roses. Se encuentra en el centro de la localidad de Roses, a una distancia aproximada de unos 15-20 minutos en coche, dependiendo del tráfico. Es el lugar adecuado para consultas médicas generales, pequeñas curas o urgencias de baja complejidad.

Para urgencias mayores o situaciones que requieran atención hospitalaria especializada, el hospital de referencia para la zona es el Hospital de Figueres. Este hospital está situado en Figueres, la capital de la comarca del Alt Empordà, y el trayecto desde la Cala Pelosa suele durar entre 30 y 40 minutos en coche. Es importante considerar estos tiempos de desplazamiento, especialmente en caso de una emergencia. Nosotros siempre recomendamos llevar consigo una tarjeta sanitaria europea o un seguro de viaje que cubra cualquier eventualidad médica, así como tener a mano los números de emergencia locales (el 112 en España es el número de emergencias general). Estar informados y preparados nos permite disfrutar de nuestra visita con mayor tranquilidad y seguridad, sabiendo que, en caso de necesidad, hay recursos sanitarios disponibles a una distancia razonable de esta playa de Girona.

Nuestra opinión personal

Después de haber visitado innumerables playas y calas durante la costa española, podemos afirmar con total convicción que la Cala Pelosa ocupa un lugar muy especial en nuestros corazones. Es una de esas joyas que, a pesar de su creciente popularidad, ha logrado conservar su esencia salvaje y su innegable encanto. Para nosotros, el hecho de que el acceso no sea el más sencillo, lejos de ser un inconveniente, se convierte en parte de su atractivo; es un pequeño 'filtro' que garantiza que quienes llegan hasta aquí realmente buscan algo más que una playa masificada.

Lo que más valoramos de la Cala Pelosa es esa sensación de desconexión. Las aguas cristalinas, la arena fina y el entorno natural del Cap de Creus nos invitan a relajarnos, a olvidarnos del reloj y a simplemente disfrutar del momento. Es el lugar perfecto para un día de snorkel explorando su rica vida marina, para un tranquilo paseo en kayak o simplemente para perderse en la lectura de un buen libro bajo el sol. El aroma a pino mezclado con la brisa marina y el sonido de las olas crean una atmósfera verdaderamente idílica. Y, por supuesto, la posibilidad de culminar el día con una deliciosa comida en el Restaurant Cala Pelosa añade un broche de oro a una experiencia ya de por sí memorable.

Es cierto que carece de algunos servicios de las playas más urbanizadas, pero es precisamente esa autenticidad lo que la hace tan preciada. Es una cala que nos exige un poco de preparación y previsión, pero que recompensa con creces el esfuerzo. La Cala Pelosa no es solo una playa de Roses; es una experiencia, un pedacito de paraíso en la Costa Brava que recomendamos encarecidamente a todos aquellos que buscan belleza natural, tranquilidad y una conexión genuina con el mar Mediterráneo. Es, sin duda, un 'must-see' para cualquier amante de las playas naturales y fotogénicas.

Conclusión

En resumen, la Cala Pelosa en Roses, Girona, es mucho más que una simple playa; es un destino que encarna la esencia de la Costa Brava en su estado más puro. Desde sus aguas de un turquesa hipnotizante y su arena fina, hasta el impresionante paisaje rocoso del Cap de Creus que la abraza, cada rincón de esta cala invita a la admiración y al descanso. Hemos recorrido sus accesos, explorado sus profundidades con el snorkel y saboreado su gastronomía, y cada experiencia ha reforzado nuestra convicción de que este es un lugar verdaderamente especial.

Aunque requiere un pequeño esfuerzo para llegar y no cuenta con la infraestructura de una playa urbana, estos aspectos son precisamente los que le confieren su carácter único y su atmósfera de tranquilidad. Es un santuario para aquellos que buscan evadirse del ruido, reconectar con la naturaleza y sumergirse en la belleza inalterada del Mediterráneo. Ya sea para un día de aventura activa, un relajante baño de sol o una escapada romántica, la Cala Pelosa ofrece un escenario idílico para crear recuerdos inolvidables.

Así que, si están planeando su próxima escapada a la playa de Girona, les animamos a descubrir la magia de la Cala Pelosa. Prepárense para ser cautivados por su belleza, déjense seducir por sus aguas cristalinas y permitan que el encanto salvaje del Cap de Creus les envuelva. Estamos seguros de que, al igual que a nosotros, esta joya escondida de la Costa Brava les dejará una huella imborrable y el deseo de regresar una y otra vez.

Condiciones actuales

Ambiente
9°C
muy nuboso
Agua

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