Cala del Pi

Castell-Platja d'Aro, Girona

Sobre esta playa

Introducción

¡Qué maravilla poder hablaros de la Cala del Pi! Si hay un rincón en la Costa Brava que nos ha robado el corazón por su belleza serena y su ambiente íntimo, es sin duda esta joya escondida en Castell-Platja d'Aro, en la provincia de Girona. Para nosotros, la Cala del Pi no es una playa más; es un pequeño santuario natural donde el tiempo parece detenerse, un lugar perfecto para desconectar del bullicio y reconectar con la esencia del Mediterráneo. Su nombre ya nos sugiere la atmósfera que nos espera: un refugio entre pinos que se asoman al mar, regalándonos sombras naturales y el aroma inconfundible del bosque costero.

Al llegar a la Cala del Pi, lo primero que nos impacta es la claridad de sus aguas, un auténtico espectáculo de tonos turquesa y esmeralda que invitan irresistiblemente al baño. Es una cala relativamente pequeña, lo que contribuye a su encanto y a esa sensación de exclusividad que tanto valoramos. No esperéis encontrar aquí grandes aglomeraciones, especialmente fuera de la temporada alta. Es el tipo de lugar que uno busca cuando anhela paz, un chapuzón refrescante y la oportunidad de admirar un paisaje costero prístino, modelado por la fuerza del mar y el paso del tiempo. Nos encanta cómo las formaciones rocosas abrazan la cala, creando un entorno casi virgen y protegiéndola de las miradas indiscretas, lo que la convierte en un destino ideal para aquellos que buscan un refugio más íntimo.

Esta cala es un verdadero tesoro para los amantes de la naturaleza y de la tranquilidad. Es un lugar donde podemos pasar horas simplemente escuchando el suave romper de las olas, leyendo un buen libro bajo la sombra de un pino o explorando el fascinante mundo submarino que sus aguas albergan. La Cala del Pi se presenta como una alternativa perfecta a las playas más concurridas de la zona, ofreciendo una experiencia mucho más personal y conectada con el entorno natural. Para nosotros, es un recordatorio de por qué la Costa Brava es uno de los destinos costeros más impresionantes del mundo: por su capacidad de ofrecer, a un paso de la civilización, rincones de una belleza salvaje y conmovedora que nos invitan a soñar y a vivir momentos inolvidables.

Cómo llegar a Cala del Pi

Llegar a la Cala del Pi es parte de la aventura y, aunque no es complicado, requiere un pequeño paseo que, a nuestro parecer, añade valor a la experiencia de descubrirla. Ubicada en el término municipal de Castell-Platja d'Aro, esta cala se encuentra un poco apartada del centro neurálgico, lo que contribuye a su ambiente más sereno y exclusivo. Para nosotros, la mejor forma de acceder es, sin duda, en coche, aunque también podemos considerar otras opciones si nos alojamos cerca.

Si venimos en coche, la ruta más habitual es dirigirnos hacia la zona residencial de S'Agaró o Platja d'Aro. Desde la carretera C-31, tomaremos la salida hacia Platja d'Aro y seguiremos las indicaciones hacia la costa. La Cala del Pi se sitúa en la parte sur de Platja d'Aro, en dirección a S'Agaró, accesible a través de calles residenciales. Una vez llegamos a las proximidades, encontraremos aparcamiento en las calles aledañas, aunque debemos considerar que en temporada alta puede ser más difícil encontrar un hueco, ya que no dispone de un parking exclusivo y grande. A menudo, debemos aparcar en alguna de las calles cercanas y caminar unos minutos. Este paseo, eso sí, es muy agradable, a menudo bordeando villas y jardines mediterráneos, con vistas intermitentes al mar que nos van preparando para lo que nos espera. Es importante respetar las señales de tráfico y las zonas de aparcamiento, ya que es una zona residencial.

Una vez aparcado el coche, el acceso final a la cala se realiza a través de un tramo de escaleras o un sendero no muy pronunciado, dependiendo de la entrada que elijamos desde el camino de ronda. Este último tramo, aunque corto, confirma que la cala no es accesible para personas con movilidad reducida ni para carritos de bebé grandes, lo cual es un detalle a considerar si viajamos con niños muy pequeños. Sin embargo, para nosotros, este pequeño esfuerzo es parte del encanto, ya que contribuye a mantener el carácter semi-virgen y tranquilo de la cala, alejándola de las masas.

Para aquellos que prefieren el transporte público, la opción más viable sería llegar en autobús hasta la estación de Platja d'Aro y, desde allí, tomar un taxi o disfrutar de un paseo a pie si no nos importa caminar unos 20-30 minutos. El Camino de Ronda es, de hecho, una excelente manera de llegar a la cala si estamos explorando la costa a pie desde Platja d'Aro o S'Agaró. Este sendero, que serpentea por los acantilados, nos ofrece vistas espectaculares y nos permite descubrir otras calas y rincones ocultos antes de llegar a nuestro destino. Es una experiencia que recomendamos encarecidamente, ya que el trayecto es tan gratificante como la llegada a la propia cala.

En resumen, llegar a la Cala del Pi es una experiencia que empieza antes de poner un pie en la arena. Ya sea en coche con un corto paseo, o a través del pintoresco Camino de Ronda, el viaje hasta esta cala nos sumerge poco a poco en la belleza natural de la Costa Brava, preparándonos para la tranquilidad y el esplendor que nos aguardan.

La arena y el agua

Cuando hablamos de la Cala del Pi, es imposible no dedicar un apartado especial a sus dos protagonistas principales: la arena y, sobre todo, el agua. Son, ciertamente, los elementos que definen la experiencia y que nos hacen volver una y otra vez a este rincón de la Costa Brava.

Empecemos por la arena. Aquí no encontraremos la arena fina y blanquecina de otras playas del Mediterráneo. La Cala del Pi se caracteriza por su arena gruesa y dorada, mezclada en algunas zonas con pequeñas piedras o guijarros pulidos por el mar. Para nosotros, esta textura tiene su propio encanto. Es una arena que no se adhiere tanto a la piel como la fina y que, al caminar sobre ella, ofrece una sensación de autenticidad, de estar en contacto directo con la naturaleza más pura. Es ideal para extender nuestra toalla sin que el viento nos cubra de arena en un instante, y su color dorado contrasta maravillosamente con el azul intenso del mar, creando una paleta de colores que es un deleite para la vista. Aunque pueda parecer menos 'cómoda' para algunos, nosotros la encontramos perfectamente agradable para relajarnos y disfrutar del sol.

Pero si la arena nos gusta, el agua de la Cala del Pi es, para nosotros, la verdadera estrella. ¡Qué transparencia! Las aguas aquí son de una cristalinidad asombrosa, con tonalidades que van desde el turquesa pálido cerca de la orilla hasta un azul profundo a medida que nos adentramos. Esta claridad se debe en gran parte a su lecho marino rocoso y a la ausencia de grandes desembocaduras fluviales cercanas. Podemos ver el fondo marino con una nitidez impresionante, lo que la convierte en un paraíso para los amantes del snorkel y el buceo de superficie. Cada vez que nos sumergimos, nos sorprende la riqueza de vida marina que alberga: pequeños peces de colores, estrellas de mar, anémonas y una variada flora submarina que convierte cada inmersión en una pequeña aventura de descubrimiento. Es como nadar en un acuario natural.

La temperatura del agua en la Cala del Pi es la típica de la Costa Brava: refrescante en primavera y principios de verano, y agradablemente cálida en pleno agosto y septiembre. Para nosotros, esa frescura inicial es una bendición, especialmente en los días más calurosos, y nos revitaliza al instante. Además, al ser una cala resguardada por acantilados, sus aguas suelen estar más protegidas del viento y del oleaje, lo que la hace muy tranquila y segura para el baño, incluso para los más pequeños, siempre bajo nuestra supervisión, claro. La ausencia de corrientes fuertes y la suave pendiente de entrada al mar la convierten en un lugar ideal para que los niños disfruten chapoteando y explorando sin riesgos excesivos. Nos encanta observar cómo los rayos de sol se filtran a través del agua, creando patrones de luz en el fondo marino, un espectáculo visual que nunca nos cansamos de admirar. En resumen, la arena gruesa y las aguas cristalinas de la Cala del Pi son una combinación perfecta que nos invita a sumergirnos por completo en la belleza natural de la Costa Brava y a disfrutar de una experiencia de playa auténtica y memorable.

Servicios e instalaciones

Una de las características que definen a la Cala del Pi es su enfoque en la belleza natural y la tranquilidad, lo que se traduce en una oferta de servicios e instalaciones más bien limitada directamente en la cala. Y para nosotros, esto es precisamente parte de su encanto y lo que la distingue de otras playas más masificadas de la Costa Brava. Si lo que buscamos es una playa con chiringuitos a pie de arena, duchas, socorristas y alquiler de hamacas, quizás la Cala del Pi no sea nuestra primera opción, pero si valoramos la autenticidad y la conexión con la naturaleza, entonces estamos en el lugar correcto.

Directamente en la arena de la Cala del Pi, los servicios son escasos, casi nulos. No encontraremos chiringuitos, lo que significa que si planeamos pasar varias horas, es esencial que traigamos nuestra propia comida y bebida para hidratarnos y picar algo. Nosotros siempre preparamos una neverita con agua fresca, zumos, fruta y algún bocadillo, lo cual nos permite disfrutar de la cala sin interrupciones. Tampoco hay duchas ni aseos públicos en la cala, un detalle a considerar, especialmente si vamos con niños. Esto refuerza la idea de que la Cala del Pi es un lugar para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro, sin las comodidades que a menudo nos alejan de ella.

En cuanto a la seguridad, al ser una cala pequeña y más bien natural, no cuenta con un puesto de socorrismo permanente. Por ello, es crucial extremar la precaución al bañarnos y estar siempre atentos, especialmente si vamos con niños. Las aguas, como hemos mencionado, suelen ser tranquilas, pero la vigilancia personal es siempre primordial. La ausencia de socorristas es un factor que contribuye a esa sensación de 'playa salvaje' o 'calita secreta' que tanto nos gusta, pero también nos exige una mayor responsabilidad individual.

El único 'servicio' que podemos considerar es el aparcamiento en las calles residenciales cercanas. Como mencionamos en la sección 'Cómo llegar', tendremos que buscar un sitio en los alrededores y caminar un poco hasta la cala. Aunque no es un parking exclusivo de la playa, facilita el acceso a quienes vienen en coche. En los meses de verano, encontrar aparcamiento puede ser un desafío, por lo que recomendamos llegar temprano por la mañana o a última hora de la tarde para asegurar un buen sitio.

Sin embargo, la ventaja de estar en Castell-Platja d'Aro es que todos los servicios que no encontramos directamente en la cala están a poca distancia. A solo unos minutos en coche, o incluso a pie por el Camino de Ronda si disfrutamos de una buena caminata, podemos acceder a la amplia oferta de Platja d'Aro: supermercados para comprar provisiones, restaurantes y chiringuitos más grandes, farmacias, tiendas y todos los servicios turísticos imaginables. Para nosotros, esta combinación es perfecta: disfrutar de la tranquilidad de la Cala del Pi y, cuando necesitamos algo, tener la vibrante oferta de Platja d'Aro a nuestro alcance. Así que, aunque la cala en sí sea un remanso de paz con servicios limitados, su ubicación estratégica nos permite tener lo mejor de ambos mundos en la Costa Brava.

Mejor época para visitar

Elegir el momento adecuado para visitar la Cala del Pi puede marcar una gran diferencia en nuestra experiencia. Como expertos en playas de la Costa Brava, podemos deciros que, aunque cada estación tiene su encanto, hay periodos que consideramos óptimos para disfrutar al máximo de esta pequeña joya de Castell-Platja d'Aro.

Para nosotros, la mejor época para visitar la Cala del Pi es, sin duda, la primavera tardía (finales de mayo y junio) y el final del verano/principios del otoño (septiembre y principios de octubre). Durante estos meses, el clima en la Costa Brava es simplemente idílico. Las temperaturas son cálidas y agradables, perfectas para tomar el sol y bañarse, pero sin el calor sofocante que a veces puede sentirse en pleno agosto. Lo más importante, sin embargo, es que evitamos las aglomeraciones. La Cala del Pi, al ser pequeña, puede llenarse rápidamente, y parte de su encanto reside precisamente en su tranquilidad. En estos periodos, podemos disfrutar de la cala con más espacio, sentir esa paz que tanto buscamos y tener la sensación de haber descubierto un rincón casi privado.

Durante mayo y principios de junio, la naturaleza está en su máximo esplendor. Los pinos lucen un verde intenso, las flores silvestres salpican los acantilados de color y el aire es fresco y puro. El agua del mar, aunque quizás un poco más fresca que en verano, ya es perfectamente apetecible para un chapuzón. Es un momento fantástico para el snorkel, ya que la visibilidad submarina suele ser excelente y la vida marina está muy activa. Además, la luz de la primavera es ideal para la fotografía, capturando los vibrantes colores de la cala en todo su esplendor.

Septiembre y principios de octubre son, para muchos, el secreto mejor guardado de la Costa Brava. Las multitudes han disminuido considerablemente, pero el mar aún conserva el calor del verano, lo que lo hace increíblemente agradable para el baño. Los días siguen siendo largos y soleados, y las noches son suaves y perfectas para disfrutar de una cena al aire libre en Platja d'Aro. La calma que se respira en la Cala del Pi durante esta época es incomparable. Podemos pasar horas relajándonos, leyendo o simplemente contemplando el paisaje sin interrupciones. Es el momento perfecto para una escapada romántica o para aquellos que buscan una desconexión total.

¿Y el verano (julio y agosto)? Si bien es la época más concurrida, la Cala del Pi sigue siendo una opción maravillosa, especialmente si vamos temprano por la mañana. A primera hora, podemos disfrutar de la cala en su máximo esplendor antes de que lleguen otros visitantes. El agua está a la temperatura ideal y el sol brilla con fuerza. Sin embargo, debemos estar preparados para compartir el espacio con más gente y tener más dificultades para aparcar. Para nosotros, si solo podemos visitar en verano, vale la pena madrugar para vivir la magia de la cala en un ambiente más íntimo.

En cuanto al invierno, aunque la cala sigue siendo hermosa y perfecta para un paseo tranquilo por el Camino de Ronda, no es la época ideal para el baño o para pasar el día en la arena, debido a las temperaturas más bajas. Sin embargo, si buscamos un paisaje dramático y una tranquilidad absoluta, una visita invernal puede ser igualmente gratificante para contemplar la fuerza del mar y la belleza salvaje de la costa. En resumen, si queremos experimentar la Cala del Pi en su máxima expresión de relax y belleza, la primavera tardía y el final del verano son, para nosotros, los momentos ideales.

Actividades y deportes

Aunque la Cala del Pi es sinónimo de relax y tranquilidad, eso no significa que no podamos disfrutar de diversas actividades y deportes que nos permiten interactuar con este magnífico entorno natural. Para nosotros, esta cala es un lienzo perfecto para disfrutar del mar de una manera activa pero siempre respetuosa con su belleza intrínseca.

La actividad estrella y, a nuestro parecer, indispensable en la Cala del Pi es el snorkel. Gracias a sus aguas cristalinas y a la riqueza de su fondo marino rocoso, sumergirnos con unas gafas y un tubo es como abrir una ventana a un mundo submarino fascinante. Podremos observar bancos de pequeños peces nadando entre las rocas, anémonas de colores, quizás algún cangrejo esquivo y una variada vegetación marina. Para nosotros, cada inmersión es una nueva aventura, un momento de conexión con la vida acuática de la Costa Brava. Es una actividad apta para todas las edades, lo que la convierte en un plan perfecto para familias.

Por supuesto, el baño es la actividad principal. Las aguas tranquilas y la suave pendiente de entrada hacen que sea un lugar muy seguro y agradable para nadar. Nos encanta simplemente flotar en sus aguas, dejándonos mecer por las suaves olas y disfrutando del sol. Para los más aventureros, nadar un poco más lejos de la orilla, siempre con precaución, nos permite admirar la cala desde una perspectiva diferente, con los acantilados y los pinos como telón de fondo. Es un ejercicio refrescante y una forma maravillosa de disfrutar del Mediterráneo.

Para aquellos que disfruten del paddle surf (SUP) o del kayak, la Cala del Pi puede ser un punto de partida o de paso ideal. Aunque no hay alquiler de equipos directamente en la cala, si llevamos nuestro propio material hinchable, podemos botarlo fácilmente. Recorrer la costa en paddle surf o kayak nos permite explorar las calas vecinas, descubrir cuevas marinas y disfrutar de las impresionantes vistas de los acantilados desde el mar. Es una forma fantástica de combinar el deporte con la exploración paisajística, y la calma de las aguas de la Cala del Pi suele ser perfecta para iniciarse o practicar estas disciplinas.

El senderismo y las caminatas costeras son otra actividad imprescindible. La Cala del Pi forma parte del famoso Camino de Ronda, una red de senderos que recorre toda la costa de Girona. Desde la cala, podemos caminar hacia el norte en dirección a Platja d'Aro o hacia el sur en dirección a S'Agaró y Sant Feliu de Guíxols. Estos caminos nos ofrecen vistas panorámicas espectaculares, nos llevan a otras calas escondidas y nos permiten disfrutar de la flora y fauna mediterránea. Para nosotros, es una forma inigualable de descubrir la belleza agreste de la Costa Brava y de hacer un poco de ejercicio al mismo tiempo. Recomendamos llevar calzado cómodo y agua, especialmente en los meses más cálidos.

Finalmente, aunque no es un deporte en sí, la fotografía es una actividad que también destacamos. La belleza natural de la Cala del Pi, con sus aguas turquesas, sus rocas escarpadas y la vegetación mediterránea, la convierte en un escenario idílico para capturar imágenes impresionantes. Desde el amanecer hasta el atardecer, la luz juega con el paisaje, creando momentos mágicos. Para nosotros, cada visita es una oportunidad para inmortalizar la esencia de este lugar tan especial en la Costa Brava.

Para familias con niños

Cuando viajamos con niños, la elección de la playa es crucial, y la Cala del Pi en Castell-Platja d'Aro tiene características que la hacen muy atractiva para las familias, aunque con algunas consideraciones importantes que, como padres, siempre tenemos en cuenta. Para nosotros, es una cala que ofrece un equilibrio entre la diversión infantil y la tranquilidad adulta, siempre que estemos bien preparados.

Lo primero que nos gusta de la Cala del Pi para los niños es la tranquilidad de sus aguas. Al estar resguardada por los acantilados y tener una entrada al mar con una pendiente suave, el oleaje suele ser mínimo. Esto significa que los pequeños pueden chapotear y nadar con mayor seguridad, lo cual nos da una gran paz mental. Las aguas cristalinas también son un plus, ya que nos permiten ver el fondo y cualquier cosa que puedan encontrar los niños, lo que aumenta su seguridad y nuestra confianza. Para nosotros, esta calma es fundamental para un día de playa relajado en familia en la Costa Brava.

La actividad estrella para los niños en la Cala del Pi es, sin duda, el snorkel. Con unas gafas y un tubo, los más pequeños pueden descubrir el fascinante mundo submarino que hay bajo sus aguas. La cantidad de peces pequeños y la visibilidad son excelentes, lo que convierte esta actividad en una auténtica aventura de descubrimiento que los mantiene entretenidos durante horas. Es una forma maravillosa de introducirles en la biología marina y de fomentar su curiosidad por la naturaleza. Nosotros siempre llevamos equipo de snorkel para toda la familia y es, sin duda, la actividad que más disfrutan.

Sin embargo, es importante ser realistas sobre los servicios. Como ya hemos mencionado, la Cala del Pi no cuenta con socorristas, duchas, aseos ni chiringuitos directamente en la arena. Esto significa que, como padres, debemos ser completamente autosuficientes. Es imprescindible llevar:

  • Agua y bebidas suficientes para todos.
  • Comida y snacks para el día.
  • Protector solar y sombrillas o refugios portátiles, ya que las sombras naturales son limitadas.
  • Juguetes de playa (cubos, palas) y, por supuesto, el equipo de snorkel.
  • Toallas y ropa de recambio.
  • Bolsas para la basura, ya que debemos llevarnos todo lo que generemos.
El acceso a la cala también es un punto a considerar. Se realiza a través de escaleras o un sendero, lo que puede ser un reto si vamos con carritos de bebé muy grandes o con niños pequeños que se cansan fácilmente. Para nosotros, esto implica que, si vamos con bebés, optamos por portabebés en lugar de carritos. Para niños más mayores, el paseo es parte de la diversión, una pequeña aventura antes de llegar al paraíso. La arena gruesa, aunque no es la más adecuada para construir castillos de arena gigantes, es perfecta para que los niños jueguen con ella y exploren las pequeñas piedras y conchas.

En resumen, la Cala del Pi es una excelente opción para familias que buscan una experiencia de playa más natural y tranquila en la Costa Brava. Es ideal para niños que disfrutan del agua y del snorkel, y para padres que valoran la paz y la belleza del entorno. Con una buena planificación y llevando todo lo necesario, podemos disfrutar de un día familiar inolvidable en este precioso rincón de Castell-Platja d'Aro.

Qué hacer en los alrededores

Visitar la Cala del Pi es solo el comienzo de una experiencia inolvidable en la Costa Brava. Su ubicación en Castell-Platja d'Aro, Girona, nos sitúa en un punto estratégico para explorar una de las zonas más bellas y diversas de Cataluña. Para nosotros, los alrededores de la cala ofrecen un sinfín de posibilidades para complementar nuestro día de playa, desde pueblos medievales hasta vibrantes centros urbanos y paisajes naturales impresionantes.

Castell-Platja d'Aro y S'Agaró

Empecemos por el propio municipio. Platja d'Aro es conocido por su ambiente animado, sus tiendas, restaurantes y una vida nocturna vibrante. Después de un día de relax en la Cala del Pi, podemos dirigirnos al centro para dar un paseo por su largo paseo marítimo, cenar en alguno de sus excelentes restaurantes o disfrutar de un helado. Es un contraste interesante que nos permite tener lo mejor de ambos mundos: la tranquilidad de la cala y el bullicio de una localidad turística moderna.

Justo al lado, S'Agaró es un enclave de lujo y distinción. Su famoso Camino de Ronda entre S'Agaró y Sant Feliu de Guíxols es, para nosotros, uno de los tramos más espectaculares de toda la Costa Brava. Podremos admirar la arquitectura noucentista de sus villas, como la de la Senya Blanca, y disfrutar de calas como la de Sant Pol, con su característica arena fina y sus casetas de baño de colores. Es un lugar perfecto para un paseo elegante y relajado.

El Camino de Ronda

Ya lo hemos mencionado, pero el Camino de Ronda merece una mención aparte. Desde la Cala del Pi, podemos tomar este sendero costero en ambas direcciones. Hacia el norte nos lleva a otras calas y a Platja d'Aro, mientras que hacia el sur nos conduce a S'Agaró y, si somos más andarines, hasta Sant Feliu de Guíxols. Para nosotros, recorrer estos caminos es una de las mejores maneras de descubrir la verdadera esencia de la Costa Brava, con sus acantilados escarpados, sus pinos que se aferran a la roca y sus vistas panorámicas al mar. Es ideal para una caminata matutina o de tarde, disfrutando de la brisa marina y los aromas del Mediterráneo.

Pueblos medievales del Baix Empordà

A poca distancia en coche, nos adentramos en el corazón del Baix Empordà, una comarca salpicada de encantadores pueblos medievales que parecen sacados de un cuento. Para nosotros, una visita a esta zona es imprescindible para completar la experiencia en Girona.

  • Pals: Con su impresionante barrio gótico, su torre del Homenaje y sus vistas al Empordà, Pals es una parada obligatoria. Perderse por sus calles empedradas es un viaje en el tiempo.
  • Peratallada: Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este pueblo amurallado es una joya. Sus calles laberínticas, su castillo y su foso excavado en la roca nos fascinan.
  • Begur: Dominado por su castillo medieval, Begur nos ofrece no solo historia, sino también acceso a algunas de las calas más famosas de la Costa Brava, como Aiguablava o Sa Tuna.

Otros pueblos costeros

  • Sant Feliu de Guíxols: Con su monasterio benedictino, su puerto y su animado mercado, es un pueblo con mucho carácter. Su Via Ferrata Cala del Molí es una de las pocas ferratas sobre el mar en Europa, para los más aventureros.
  • Palamós: Famoso por su puerto pesquero y sus gambas, Palamós es ideal para disfrutar de la gastronomía local. El Museo de la Pesca nos ofrece una visión fascinante de la tradición marinera de la zona.
  • Calella de Palafrugell y Llafranc: Dos de los pueblos más icónicos de la Costa Brava, con sus casas blancas, sus barcas en la arena y su ambiente mediterráneo. Son perfectos para un paseo y una cena junto al mar.

La ciudad de Girona

Si tenemos tiempo, una excursión a la ciudad de Girona es altamente recomendable. A unos 40 minutos en coche desde Platja d'Aro, su casco antiguo es uno de los mejor conservados de Europa. El barrio judío (Call Jueu), la impresionante Catedral, las casas de colores sobre el río Onyar y sus murallas romanas y medievales nos ofrecen un día lleno de historia y cultura. Para nosotros, es una de las ciudades más bonitas de Cataluña y una visita obligada.

En resumen, los alrededores de la Cala del Pi nos ofrecen una diversidad de paisajes y experiencias que enriquecen enormemente nuestra estancia en la Costa Brava. Desde el bullicio de Platja d'Aro hasta la tranquilidad de los pueblos medievales, siempre hay algo nuevo y emocionante por descubrir en esta maravillosa región de Girona.

Qué hacer cuando llueve

Aunque la Costa Brava es famosa por su sol y sus días luminosos, a veces la meteorología nos juega una mala pasada y nos encontramos con un día de lluvia. Pero no hay que preocuparse, porque la zona de Castell-Platja d'Aro y sus alrededores en Girona ofrecen un montón de alternativas interesantes para disfrutar incluso cuando el tiempo no acompaña. Para nosotros, un día de lluvia es una oportunidad para explorar la riqueza cultural y de ocio del interior, que a menudo pasamos por alto cuando el sol brilla.

Compras y ocio en Platja d'Aro

Platja d'Aro es un centro comercial al aire libre. Sus calles están repletas de tiendas de moda, joyerías, boutiques y tiendas de souvenirs. Un día de lluvia es la excusa perfecta para recorrerlas con calma, buscar ese capricho o ese regalo especial. Además, cuenta con un gran número de cafeterías y bares donde podemos refugiarnos, tomar algo caliente y ver pasar la lluvia. Para los más pequeños, y no tan pequeños, también hay opciones de ocio como cines o salas de juegos, que pueden ser un buen recurso para pasar unas horas entretenidos.

Cultura y arte en la Costa Brava

La Costa Brava es tierra de artistas y de una rica historia, lo que se traduce en una excelente oferta de museos y espacios culturales:

  • Espai Carmen Thyssen (Sant Feliu de Guíxols): A poca distancia de Platja d'Aro, en el Monasterio de Sant Feliu de Guíxols, este espacio acoge exposiciones temporales de gran calidad, a menudo con obras de la colección Thyssen. Es una opción perfecta para los amantes del arte y una forma elegante de pasar una tarde lluviosa.
  • Museo de la Pesca (Palamós): Si nos interesa la historia y la tradición marinera de la zona, el Museo de la Pesca en Palamós es una visita fascinante. Nos sumerge en el mundo de los pescadores, sus técnicas y la evolución de esta importante actividad en la Costa Brava. Además, podemos complementar la visita con una degustación de la famosa gamba de Palamós en alguno de los restaurantes del puerto.
  • Museo del Corcho (Palafrugell): Un museo único que nos explica la historia y el proceso de la industria del corcho, tan arraigada en esta zona del Empordà. Es una visita interesante y educativa para todas las edades.

Explorar la ciudad de Girona

Si la lluvia es persistente, una excursión a la ciudad de Girona es una excelente idea. A unos 40 minutos en coche, la capital de la provincia ofrece un sinfín de atractivos culturales y de ocio bajo techo:

  • Catedral de Girona: Impresionante por su nave gótica, la más ancha del mundo en este estilo. Su interior es majestuoso y su claustro románico es una maravilla. Podemos pasar horas explorando sus detalles.
  • Museo de Historia de Girona: Ubicado en el antiguo convento de Sant Antoni, nos ofrece un recorrido por la historia de la ciudad, desde la prehistoria hasta la actualidad.
  • Barrio Judío (Call Jueu): Aunque es ideal para pasear al aire libre, sus estrechas calles y pasadizos cubiertos nos permiten resguardarnos de la lluvia mientras exploramos uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa. Hay galerías y tiendas de artesanía para visitar.
  • Casas del Onyar: Las famosas casas de colores sobre el río Onyar son icónicas. Podemos admirarlas desde los puentes cubiertos o desde las ventanas de alguna cafetería con encanto.

Gastronomía y enología

Un día de lluvia es también la excusa perfecta para disfrutar de la rica gastronomía de la zona. Podemos buscar un buen restaurante en Platja d'Aro o en alguno de los pueblos cercanos para degustar platos típicos de la cocina catalana y marinera. Otra opción es visitar alguna de las bodegas de la DO Empordà, que ofrecen catas y visitas guiadas, descubriendo los vinos de la región, incluso bajo techo.

Como veis, la lluvia no es un impedimento para disfrutar de la Costa Brava. Al contrario, nos brinda la oportunidad de descubrir una faceta diferente y enriquecedora de esta maravillosa región de Girona.

Hoteles recomendados

Encontrar el alojamiento perfecto es clave para disfrutar plenamente de nuestra estancia en la Costa Brava, especialmente cuando nuestro objetivo es visitar la encantadora Cala del Pi. La zona de Castell-Platja d'Aro y sus alrededores en Girona ofrece una amplia variedad de opciones, desde hoteles de lujo hasta apartamentos más económicos, adaptándose a todos los gustos y presupuestos. Para nosotros, la elección dependerá de lo que busquemos: ¿cercanía a la cala, ambiente vibrante, tranquilidad o servicios exclusivos?

En Platja d'Aro centro

Si buscamos un ambiente animado, con fácil acceso a tiendas, restaurantes y vida nocturna, alojarse en el centro de Platja d'Aro es una excelente opción. Desde aquí, la Cala del Pi está a un corto trayecto en coche o a una agradable caminata por el Camino de Ronda. Los hoteles en esta zona suelen ofrecer una gama completa de servicios y están bien conectados.

  • Hotel Costa Brava: Un clásico con una ubicación privilegiada frente al mar y acceso directo al Camino de Ronda. Ofrece piscina, restaurante y habitaciones confortables. Es una opción sólida para familias y parejas que buscan comodidad y vistas. Su cercanía a la playa principal es un plus.
  • Hotel Cap Roig: Situado en una zona más tranquila, entre Platja d'Aro y Sant Feliu de Guíxols, pero aún con fácil acceso a la cala. Ofrece espectaculares vistas al mar, piscinas, spa y un ambiente relajado. Es ideal para quienes buscan desconexión sin alejarse demasiado de los servicios. Su acceso directo a una pequeña cala es un valor añadido.
  • Silken Park Hotel San Jorge: Ubicado en primera línea de mar, entre las calas de Cap Roig y Belladona, este hotel ofrece una experiencia de lujo con piscinas, un spa moderno y restaurantes de calidad. Sus habitaciones suelen tener vistas impresionantes al Mediterráneo. Para nosotros, es una opción fantástica si buscamos un capricho y un servicio impecable.

En S'Agaró y Sant Feliu de Guíxols

Para quienes prefieren un ambiente más sofisticado y tranquilo, la zona de S'Agaró es ideal. Aquí encontraremos hoteles de gran prestigio y villas de lujo. La Cala del Pi está muy cerca, a menudo accesible a pie por el Camino de Ronda.

  • Hostal de la Gavina GL: Un icono de la Costa Brava, este hotel de cinco estrellas Gran Lujo en S'Agaró es una experiencia en sí mismo. Con su arquitectura clásica, sus jardines exuberantes, sus piscinas de agua salada y sus restaurantes gourmet, es el epítome del lujo y la exclusión. Si nuestro presupuesto lo permite, es una elección inolvidable. Su cercanía a la playa de Sant Pol y al Camino de Ronda es perfecta.
  • Hotel S'Agaró Mar: Un hotel familiar con buenas instalaciones, piscinas y entretenimiento para niños. Está un poco más alejado del centro de S'Agaró, pero ofrece una buena relación calidad-precio y un ambiente relajado. Es una buena opción si viajamos con niños y queremos un hotel con actividades.

Apartamentos y alojamientos vacacionales

Para familias o grupos de amigos, los apartamentos turísticos son una opción muy popular en Platja d'Aro. Nos ofrecen más espacio, la posibilidad de cocinar y, a menudo, una mayor flexibilidad. Hay muchas opciones disponibles a través de plataformas de alquiler vacacional, desde estudios hasta villas con piscina privada. Para nosotros, esta es una excelente alternativa si planeamos una estancia más larga o si preferimos la independencia de un hogar.

Zonas para alojarse

Si la prioridad es la cercanía a la Cala del Pi, buscar alojamientos en las zonas residenciales entre Platja d'Aro y S'Agaró, como la urbanización La Gavina o la zona de Port d'Aro, puede ser una buena estrategia. Aquí encontraremos principalmente villas y apartamentos, muchos de ellos con impresionantes vistas al mar y acceso directo a los caminos costeros. Para nosotros, la clave es decidir si preferimos el bullicio y los servicios del centro de Platja d'Aro o la paz y exclusividad de las zonas residenciales cercanas a la cala, ambos con sus propios encantos en la maravillosa Costa Brava de Girona.

Gastronomía de la zona

La Costa Brava no es solo un paraíso visual; también es un festín para el paladar. La gastronomía de la zona, especialmente en los alrededores de Castell-Platja d'Aro y la provincia de Girona, es una deliciosa fusión de productos del mar y de la tierra, con una fuerte influencia de la cocina catalana tradicional y toques innovadores. Para nosotros, disfrutar de la comida local es una parte esencial de cualquier viaje, y aquí, las opciones son tan variadas como exquisitas.

Platos típicos que no podemos perdernos

La cocina del Empordà, donde se encuentra la Cala del Pi, es reconocida por su concepto de 'mar i muntanya' (mar y montaña), que combina ingredientes frescos de la costa con productos del interior. Aquí os dejamos algunos de nuestros favoritos:

  • Arroces y paellas: Desde el clásico arroz a banda hasta el arroz negro con sepia y gambas, o un meloso arroz de bogavante. En la Costa Brava, los arroces son una institución y siempre están elaborados con el mejor marisco fresco. Para nosotros, un buen arroz frente al mar es un placer inigualable.
  • Suquet de peix: Un guiso marinero tradicional con diferentes tipos de pescado de roca, patatas y un sofrito rico en sabor. Es un plato contundente y delicioso, perfecto para los amantes del pescado.
  • Gambas de Palamós: Aunque Palamós es la cuna de esta joya culinaria, es un producto que encontraremos en muchos restaurantes de calidad de la zona. Su sabor intenso y su textura delicada las hacen inconfundibles. Para nosotros, son un auténtico manjar que hay que probar al menos una vez.
  • Fideuá: Similar a la paella pero con fideos en lugar de arroz. Se prepara con marisco y pescado y es igualmente deliciosa. Una alternativa fantástica al arroz.
  • Esqueixada de bacallà: Una ensalada fresca de bacalao desmigado con tomate, cebolla, pimientos y olivas negras, aliñada con aceite de oliva. Perfecta para un día caluroso.
  • Botifarra amb mongetes: Un clásico 'mar i muntanya', aunque en este caso más de 'tierra'. Salchicha catalana a la brasa con judías blancas salteadas. Un plato sencillo pero lleno de sabor.
  • Postres: No podemos irnos sin probar la Crema Catalana, un postre suave con una capa de azúcar caramelizado, o los Panellets (especialmente en otoño), pequeños dulces de almendra y piñones.

Restaurantes recomendados en la zona

La oferta gastronómica en Castell-Platja d'Aro y sus alrededores es muy variada, desde chiringuitos informales hasta restaurantes de alta cocina. Aquí os dejamos algunas sugerencias que nos gustan:

  • Restaurant Can Pija (Platja d'Aro): Conocido por su cocina marinera tradicional y sus arroces. Es un lugar con encanto y una apuesta segura para disfrutar del buen pescado fresco. Su ambiente familiar nos encanta.
  • La Mandra (Platja d'Aro): Ofrece una propuesta más moderna y creativa, con platos elaborados con productos de temporada y una excelente presentación. Es ideal si buscamos algo diferente y sofisticado.
  • Fosca (Palamós): Si nos animamos a ir a Palamós, este restaurante es famoso por su cocina de mercado y sus excelentes pescados y mariscos, siempre frescos del día. Sus vistas al puerto son un plus.
  • El Rincón del Sol (S'Agaró): Ubicado en un entorno privilegiado, este restaurante ofrece cocina mediterránea con toques de autor y unas vistas espectaculares al mar. Es perfecto para una cena especial.
  • Aradi (Platja d'Aro): Un restaurante con una carta variada que combina la cocina tradicional catalana con toques contemporáneos. Su relación calidad-precio es muy buena y siempre salimos satisfechos.
Para nosotros, la gastronomía de la Costa Brava es un viaje en sí mismo, una explosión de sabores que refleja la riqueza de su tierra y su mar. Después de un refrescante baño en la Cala del Pi, no hay nada mejor que deleitarse con un buen plato de la cocina local, maridado con un vino de la DO Empordà, bajo el sol de Girona.

Fiestas locales

Sumado a la belleza natural y la rica gastronomía, la Costa Brava y, en particular, Castell-Platja d'Aro en Girona, son lugares con una vibrante vida cultural y festiva. Para nosotros, participar en las fiestas locales es una forma fantástica de sumergirnos en la cultura catalana, conocer sus tradiciones y disfrutar del ambiente alegre y acogedor de sus gentes. Si planificamos nuestra visita a la Cala del Pi coincidiendo con alguna de estas festividades, nuestra experiencia será aún más completa y memorable.

Carnaval de Platja d'Aro

Sin duda, una de las fiestas más emblemáticas y espectaculares de Platja d'Aro es su Carnaval. Se celebra antes de la Cuaresma (normalmente entre febrero y marzo) y es uno de los carnavales más importantes de Cataluña. Durante una semana, la ciudad se transforma en un estallido de color, música y alegría. El desfile de carrozas y comparsas es el evento principal, con miles de participantes disfrazados que desfilan por las calles, atrayendo a miles de espectadores. Para nosotros, es una fiesta que hay que vivir al menos una vez, por su energía contagiosa y la creatividad de los disfraces. Es una oportunidad perfecta para ver la otra cara de Platja d'Aro, más allá de sus playas de verano.

Festa Major de Castell-Platja d'Aro

Como en todos los pueblos de Cataluña, la Festa Major es la celebración más importante del año, dedicada al patrón o patrona del municipio. En Castell-Platja d'Aro, la Festa Major se celebra alrededor del 15 de agosto, coincidiendo con la Asunción de la Virgen. Esto la convierte en una fiesta muy popular, ya que muchos turistas están de vacaciones en la zona. Durante varios días, se organizan todo tipo de actividades: conciertos al aire libre, bailes populares, sardanas (la danza tradicional catalana), actividades infantiles, ferias y, por supuesto, castillos de fuegos artificiales que iluminan la bahía. Para nosotros, es una oportunidad fantástica para experimentar la auténtica cultura local y disfrutar de un ambiente festivo y familiar.

Mercados Medievales y Ferias Artesanales

La zona del Baix Empordà es rica en historia medieval, y esto se refleja en la celebración de numerosos mercados medievales y ferias artesanales a lo largo del año. Aunque no siempre se realizan en Platja d'Aro, pueblos cercanos como Castell d'Aro (el núcleo histórico del municipio), Pals o Peratallada suelen acoger estos eventos, especialmente en primavera y otoño. En ellos, podemos transportarnos a otra época, con artesanos, juglares, espectáculos callejeros y puestos de comida tradicional. Para nosotros, son eventos encantadores que nos permiten descubrir la artesanía local y la gastronomía de antaño.

Fiestas de Verano y Noches Temáticas

Durante los meses de julio y agosto, Platja d'Aro y las localidades vecinas organizan un sinfín de actividades de verano: conciertos en la playa, noches de habaneras, espectáculos infantiles, cine al aire libre y fiestas mayores de barrios o calas. Aunque la Cala del Pi no suele albergar grandes eventos debido a su tamaño, la cercanía a Platja d'Aro nos garantiza que siempre habrá algo interesante que hacer al caer la tarde. Para nosotros, estas noches de verano son mágicas, con la brisa marina y la música como telón de fondo.

Sant Joan (23 de junio)

La verbena de Sant Joan es una de las noches más mágicas del año en toda Cataluña. Se celebra la noche del 23 de junio con hogueras en la playa, petardos y cenas populares. Aunque no hay hogueras organizadas en la Cala del Pi por su carácter natural, podemos disfrutar del ambiente festivo en la playa grande de Platja d'Aro y admirar los fuegos artificiales. Para nosotros, es una noche de celebración y bienvenida al verano.

Planificar nuestra visita a la Cala del Pi teniendo en cuenta estas festividades puede añadir una dimensión extra a nuestro viaje, permitiéndonos disfrutar no solo de la belleza natural de la Costa Brava, sino también de la alegría y las tradiciones de Girona.

Hospital cercano

Aunque esperamos que nunca tengamos que recurrir a ellos, es fundamental conocer dónde se encuentran los servicios médicos y de emergencia más cercanos cuando visitamos un lugar como la Cala del Pi en Castell-Platja d'Aro, Girona. Para nosotros, la tranquilidad de saber que hay asistencia médica disponible en caso de necesidad es un aspecto importante de cualquier viaje. Afortunadamente, la zona cuenta con buenas infraestructuras de salud.

El centro de atención primaria (CAP) más cercano a la Cala del Pi es el CAP Platja d'Aro. Este centro ofrece atención médica básica, urgencias leves y consultas de medicina general. Está ubicado en el centro de Platja d'Aro, a una distancia de aproximadamente 5-10 minutos en coche desde la cala, dependiendo del tráfico. Es el lugar al que debemos acudir para problemas menores, como cortes, picaduras, insolaciones leves o resfriados.

Para urgencias más graves o que requieran atención hospitalaria, el hospital de referencia para la zona es el Hospital de Palamós. Se encuentra en la localidad de Palamós, a unos 15-20 minutos en coche desde la Cala del Pi. Este hospital ofrece un servicio de urgencias 24 horas y cuenta con diversas especialidades médicas y quirúrgicas. Para nosotros, es el principal punto de referencia en caso de una emergencia seria que necesite atención hospitalaria completa.

Datos de contacto y ubicación aproximada:

  • CAP Platja d'Aro:
* Dirección aproximada: Carrer de l'Església, s/n, 17250 Platja d'Aro, Girona. * Distancia desde Cala del Pi: Aproximadamente 3-4 km. * Servicios: Atención primaria, urgencias leves.
  • Hospital de Palamós:
* Dirección aproximada: Ctra. de la Marina, s/n, 17230 Palamós, Girona. * Distancia desde Cala del Pi: Aproximadamente 12-15 km. * Servicios: Urgencias 24h, hospitalización, especialidades médicas.

En caso de una emergencia muy grave, siempre debemos llamar al número de emergencias 112, que coordinará la respuesta adecuada, ya sea una ambulancia para trasladarnos al hospital o cualquier otro servicio de emergencia necesario. Para nosotros, tener esta información a mano es tan importante como llevar el protector solar o las gafas de snorkel, garantizando que nuestra estancia en la Cala del Pi sea lo más segura y tranquila posible dentro de la hermosa Costa Brava de Girona.

Nuestra opinión personal

Después de haber explorado la Cala del Pi en numerosas ocasiones y haber disfrutado de cada uno de sus rincones, podemos decir con total honestidad que esta cala es, para nosotros, una de las grandes maravillas escondidas de la Costa Brava. No es la playa más grande, ni la que tiene más servicios, pero es precisamente en su tamaño y en su carácter natural donde reside su magia y su poder de seducción. Para nosotros, la Cala del Pi es un auténtico remanso de paz, un lugar donde la belleza paisajística y la tranquilidad se fusionan para crear una experiencia inolvidable.

Lo que más nos cautiva de la Cala del Pi es su autenticidad. En una costa donde a veces el desarrollo turístico puede desvirtuar la esencia de algunos lugares, esta cala ha sabido mantener su pureza. Los acantilados rocosos, los pinos que se asoman al mar y la ausencia de grandes construcciones en su entorno inmediato nos transportan a una Costa Brava más salvaje y prístina, la que recordamos de antaño. Nos encanta esa sensación de 'descubrimiento' cada vez que descendemos por sus escaleras o senderos, como si estuviéramos accediendo a un tesoro bien guardado.

Las aguas cristalinas son, sin duda, su mayor atractivo. Para los amantes del snorkel, como nosotros, es un auténtico paraíso. La visibilidad es excepcional y la vida marina, aunque no espectacularmente abundante, es lo suficientemente variada como para mantenernos entretenidos durante horas. Es un placer sumergirse en esas aguas templadas y transparentes, sintiendo la brisa marina y el sol sobre la piel. Además, la tranquilidad del mar en esta cala la hace ideal para el baño, incluso para los menos experimentados o para familias con niños, siempre bajo la atenta supervisión de los adultos, ya que no hay servicio de socorrismo.

Es cierto que la ausencia de servicios directos puede ser un inconveniente para algunos. No esperéis chiringuitos, duchas o alquiler de hamacas. Pero, para nosotros, esta es una ventaja. Nos obliga a ser más previsores, a llevar nuestra propia neverita con provisiones y a disfrutar de la cala de una manera más sencilla y conectada con la naturaleza. Es una invitación a la desconexión total, lejos de la música alta y el bullicio de otras playas. El hecho de tener que aparcar un poco más lejos y caminar para acceder también contribuye a filtrar la afluencia, manteniendo la cala en un estado de relativa calma incluso en temporada alta, si llegamos a primera hora.

Consideramos que la Cala del Pi es perfecta para aquellos que buscan un día de playa de relax, para parejas que desean un rincón romántico o para familias que valoran la tranquilidad y la posibilidad de hacer snorkel en un entorno seguro y bello. Es un lugar para recargar energías, para leer un libro, para simplemente contemplar el horizonte o para explorar el mundo submarino. La combinación de su arena gruesa y dorada con el azul turquesa de sus aguas, enmarcado por el verde de los pinos y el ocre de los acantilados, la convierte en un lugar increíblemente fotogénico, digno de ser inmortalizado.

En resumen, la Cala del Pi es mucho más que una simple playa; es una experiencia. Es la esencia de la Costa Brava en un formato íntimo y espectacular, un lugar al que siempre nos gusta volver para reencontrarnos con la paz y la belleza natural que tanto valoramos. Una visita a esta cala en Castell-Platja d'Aro, Girona, es, para nosotros, una parada obligatoria para cualquier amante de la costa mediterránea.

Conclusión

Llegamos al final de nuestro recorrido por la Cala del Pi, y esperamos haberos transmitido la profunda admiración que sentimos por este rincón tan especial de la Costa Brava. Para nosotros, la Cala del Pi no es solo un punto en el mapa de Castell-Platja d'Aro, Girona; es un sentimiento, una invitación a la desconexión, a la belleza natural en su estado más puro y a la alegría sencilla de un día de playa perfecto.

Hemos visto cómo su ubicación, un tanto apartada pero accesible, contribuye a preservar su atmósfera de intimidad. Hemos elogiado la pureza de sus aguas cristalinas, ideales para el snorkel y el baño tranquilo, y la singularidad de su arena gruesa y dorada, que le confiere un carácter auténtico. Hemos reconocido la limitación de sus servicios directos como una ventaja, fomentando una experiencia más autosuficiente y en sintonía con el entorno, y hemos destacado la multitud de opciones que sus alrededores ofrecen, desde la vibrante vida de Platja d'Aro hasta la riqueza histórica de los pueblos medievales del Baix Empordà.

La Cala del Pi es, en nuestra opinión, un destino ideal para aquellos que buscan un escape del bullicio, para familias que desean un lugar seguro y hermoso para sus hijos (con la debida supervisión), y para parejas que anhelan un entorno romántico y fotogénico. Es un lugar donde el tiempo se ralentiza, donde los sonidos de la naturaleza reemplazan el ruido de la ciudad, y donde la belleza del Mediterráneo se muestra en todo su esplendor, sin artificios.

Desde las refrescantes inmersiones en sus aguas turquesas hasta los relajantes momentos bajo la sombra de sus pinos, cada instante en la Cala del Pi es un recuerdo preciado. Es el tipo de lugar que recomendamos con los ojos cerrados a cualquiera que nos pregunte por un rincón con alma en la Costa Brava. Nos invita a desconectar del día a día, a respirar aire puro y a dejarnos envolver por la magia de este paisaje costero tan característico de Girona.

Así que, si tenéis la oportunidad de visitar la Costa Brava, no dudéis en incluir la Cala del Pi en vuestro itinerario. Preparad vuestra mochila con provisiones, vuestras gafas de snorkel y vuestra mejor disposición para la tranquilidad, y permitiros ser seducidos por el encanto inigualable de esta pequeña gran cala. Estamos seguros de que, al igual que nosotros, os llevaréis en el corazón un pedacito de su esencia y el deseo de volver una y otra vez a este paraíso mediterráneo.

Condiciones actuales

Ambiente
11°C
nubes
Agua

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